El hombre que encontró en la cocina vegetariana la receta para sanar
A los 27 años, Manuel Luna Castillo recibió una noticia que cambió su vida: padecía insuficiencia renal.
Con un riñón prácticamente inservible y el otro funcionando apenas al 30%, los médicos le recomendaron la extirpación. Sin embargo, él decidió buscar una alternativa. Luego de 50 años, el irapuatense no solo superó la enfermedad, sino que se ha convertido en un referente de la cocina vegetariana en la región.
“En aquel tiempo no existía la hemodiálisis ni la diálisis como ahora, así que empecé a documentarme y conocí el naturismo en Guadalajara, en 1978. Desde entonces, adopté este sistema de vida”, recordó.
Te puede interesar: Tacos de pescado con fresa, una propuesta que revolucionó el sabor
A sus 77 años, Manuel sigue al frente de su comedor vegetariano, acompañado de su esposa María Guadalupe. Juntos, han dedicado 47 años a promover una alimentación saludable. Lo que empezó como una necesidad médica se transformó en una vocación.
“Al principio, la comida naturista no tenía sabor. Era muy insulsa porque no se usaban condimentos. Pero con el tiempo, y con la ayuda de un chef chino y del chef internacional Salvador Bermúdez, aprendimos a dar sabor a los platillos usando solo ingredientes naturales”, resaltó.
“Convertimos la sala en comedor, pusimos mesitas y empezamos a invitar a gente enferma. Pero pronto llegó gente joven, con ganas de mejorar su salud”. De esta manera nació su comedor vegetariano, que hoy sigue siendo punto de encuentro para quienes buscan alimentarse de forma consciente.
Desde 2022, Manuel y su esposa participan en el Festival de la Fresa, siempre con propuestas vegetarianas. Este año presentaron una hamburguesa de berenjena con fresa deshidratada, una receta innovadora que conquistó al jurado por su sabor y equilibrio.

Foto: 4 Noticias
“La berenjena nos da una textura muy parecida a la carne. La mezclamos con cebolla morada, pimiento y fresas deshidratadas que nosotros mismos preparamos. Además, le dimos un toque de curry, y eso fue lo que más gustó a los jueces”, explicó.
El platillo, demuestra que la cocina vegetariana no tiene límites. “Podemos hacer hamburguesas de lenteja, quinoa o frijoles negros. También hemos preparado cochinita pibil vegetariana, siempre respetando los ingredientes originales, pero sustituyendo la carne por proteínas vegetales”.
Para él, cocinar sin carne no solo es una elección ética o ambiental, sino una forma de sanar. “La alimentación vegetariana ayuda al cuerpo a recuperar su funcionamiento. Las proteínas están tanto en los vegetales como en los animales; el cuerpo no distingue de dónde vienen. Lo importante es nutrirse bien y evitar los elementos dañinos de la comida moderna”, aseguró.
En cada receta, Manuel Luna combina su experiencia, su fe en la naturaleza y el deseo de compartir su aprendizaje. “Nosotros no tenemos secretos, si alguien nos pide una receta, se la damos. Lo importante es que más gente aprenda a alimentarse mejor”, concluyó.