Puente de Guadalupe: fé y promesas de amor
En el sur-sureste de Irapuato, entre el ir y venir constante de autos, se levanta una glorieta que para muchos es solo parte del paisaje urbano; pero no es cualquier rotonda: guarda historia, fe y hasta promesas de amor.
Se trata del Puente de Guadalupe, un ícono que desde 1835 se convirtió en símbolo de la devoción guadalupana en la ciudad y, con el paso de los años, también en escenario de leyendas románticas.
Ubicado sobre la avenida Insurgentes Oriente, en el tradicional Barrio de la Calzada de Guadalupe, este puente habría sido construido por habitantes de la Hacienda La Virgen y la Hacienda de las Ánimas, con el propósito de conectar las villas con las haciendas y evitar el peligroso cruce del entonces Río Guanajuato.

“Que pasaba mucha agua, eso es lo que existe todavía en boca de la gente, que pasaba mucha agua, esto no siempre lució como hoy”, relató Jesús Moreno, comerciante de la zona que ha escuchado la historia de generación en generación.
En aquel entonces, el puente unía la calle Calzada Insurgentes, donde se ubica el Templo de Guadalupe, cuando la zona aún era conocida como Real de Salamanca, con el paso del río que corría por lo que hoy es la avenida Díaz Ordaz.
La estructura destaca por sus dos medallones de cantera blanca dedicados a la patrona de México, la Virgen María. Más que una obra arquitectónica, es una expresión de fe tallada en piedra… y también de amor.
Cuenta la leyenda que las parejas de novios que subían al puente y se daban un beso estaban destinadas a casarse; años después, muchos regresaban ya vestidos de blanco y traje formal, para tomarse la fotografía que sellaría su historia.


“Ya no llegué a ver eso, pero aquí lo que ellos hacen es que viene vestida la novia, lo que es normal en la boda, y se meten ahí, se sacan fotos aquí en el puente y todo eso”, compartió el señor Moreno.
A unos pasos se encuentra la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe del Puente, que según la tradición fue inspirada en el propio puente. Cada 12 de diciembre, ambos íconos se convierten en el corazón de la celebración guadalupana reuniendo a cientos de fieles.

“Es la celebración que hacen aquí todo Irapuato. Lo dejaron así porque se volvió una tradición para Irapuato”, señaló.
Hoy, una cuadrilla acude cada 15 días para dar mantenimiento al puente y a las plantas que lo rodean, conservando no solo su imagen, sino el legado que representa.