Perdura tradición con sabor por 61 años, hablamos de las Enchiladas Doña Poncha
El sabor inigualable de las Enchiladas Doña Poncha ha trascendido ya a cuatro generaciones y en cada una de ellas destaca su ingrediente principal, la cecina.
Una receta que tuvo su origen en 1964, cuando la señora Eugenia originaria de Purísima del Rincón se acercó a la carnicería Márquez en San Francisco del Rincón para ofrecer a sus comensales un toque diferente de sabor con sus enchiladas.

“Y mucha gente iba conmigo porque teníamos carnicería, ahí acudía la señora Geña… Le dije un día, por qué no vendes cecina, venda cecina para ver si le va mejor… Ella me contestó, bueno ándale pues. Al día siguiente me dijo que fue un éxito”, recordó Ramiro Márquez Mena, Amigo de la creadora de Enchiladas Doña Poncha.

La señora Eugenia fue la iniciadora de este negocio en Purísima del Rincón, que hoy se expande con otra sucursal en León, le siguió Doña Poncha, (como actualmente se le conoce al negocio de cenaduría). Ahora la señora Guille ha dado un paso importante en el crecimiento de este negocio familiar.
“Desde mis inicios que yo me acuerdo de que estaba chiquita en el mercado de Purísima del Rincón estaba mi abuelita vendiendo enchiladas con cecina, vendía tacos dorados, enchiladas con cecina, pollo dorado, yo le ayudaba a mi mamá y le seguimos nosotros, ahora mis hijas, pero es tradición desde el 68´ cuando reabrieron el mercado”, narró Guillermina Rodríguez Cruz, tercera generación.
Enchiladas Doña Poncha trabaja a la par en eventos privados, con presencia en otros municipios como Guanajuato Capital, San Miguel de Allende, Dolores Hidalgo, León, incluso otros estados como Jalisco y Querétaro.
“Yo quiero que mis hijas lleven este mismo legado que sigan con esta tradición que les enseñó mi abuela, esperemos en Dios que ellas sigan”, pidió Guillermina.
La cuarta generación y quien decidió traer la gastronomía guanajuatense con las enchiladas con cecina a más rincones del estado, fue Lulú Aguilar.

“Los invito a que vengan a visitarnos, a conocernos, a probar, es lo mismo que en Purísima, porque muchos se preguntan, es el mismo sabor, tenemos flautas, tacos dorados, enchiladas pambazos, cecina y pollo”, recomendó Lulú.
La familia purisimense ha logrado mantener el amor y la sazón en cada platillo tradicional que ofrecen a lo largo de 61 años, por eso ellas son IMPARABLES.
“Nada menos, ayer aquí comimos en León, Guanajuato y ayer en la noche fuimos a cenar a Purísima, porque sigue siendo para mí un manjar”, señaló Ramiro Márquez.