Bebidas que parecen pócimas mágicas: el emprendimiento guanajuatense que mezcla color y creatividad
A primera vista parecen salidas de un laboratorio mágico: colores intensos, humo, luces LED y burbujas que explotan.
Sin embargo, detrás de estas bebidas que parecen pócimas hay una historia de tradición familiar, creatividad y emprendimiento local. Se trata de Black Ice una marca originaria de Guanajuato que ha conquistado al público especialmente a niñas y niños con bebidas sin alcohol, visualmente llamativas y elaboradas bajo estrictos estándares de calidad.
La fundadora de la marca es Paola Flores, quien explicó que Black Ice nació hace más de seis años en Irapuato, Guanajuato, como un proyecto familiar. “Yo crecí entre máquinas de helados y refrigeradores; mi papá, Martín Flores, tiene paleterías, así que este mundo siempre ha sido parte de mi vida”.
En sus inicios, la marca comenzó con helados, pero con el tiempo evolucionó hacia la moctelería creativa, frappés y bebidas con perlas explosivas y jarabes de la casa. El diferenciador fue ofrecer productos que no solo supieran bien, sino que llamaran la atención por su estética, sin comprometer la salud de quienes los consumen.

Actualmente, Black Ice cuenta con sucursales en Irapuato y Guanajuato capital, y ostenta con orgullo el distintivo de Marca Guanajuato, lo que implica cumplir con parámetros de calidad, higiene y manejo de insumos”.
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Todo lo que usamos es grado alimenticio. Aunque jugamos con conceptos como ‘Barbie tóxica’ o ‘Ken tóxico’, es solo marketing creativo; nuestras bebidas no tienen nada dañino”, detalló.

Entre los elementos que más sorprenden al público está el efecto humo, generado mediante cápsulas de nitrógeno que no entran en contacto con la bebida, así como los vasos reutilizables de PET, una apuesta por el cuidado del medio ambiente.
“Si el cliente regresa con su vaso, recibe un descuento. Muchos niños ya lo traen para pedir su refill”, comentó.
La carta incluye opciones sin azúcar, sabores frutales como mango-maracuyá, fresa-kiwi, sandía, mora azul y frutos rojos, así como bebidas a base de leche deslactosada para personas con intolerancia a la lactosa, entre ellas taro, fresas con crema y chocolate conejito Turín. Todas, sin alcohol y con un precio aproximado de 150 pesos.
Más allá del producto, la marca también tiene una identidad muy personal. El nombre Black Ice surge de una vivencia familiar.
“Mi mamá es blanca y de ojos de color; yo era la morenita de la casa. De ahí nace el contraste: negro, rosa, hielo… es parte de quién soy”, expresó entre risas.
Con una respuesta positiva del público y presencia en eventos de gran convocatoria como la Feria de León, Black Ice ya opera como franquicia y busca expandirse, con la mira puesta en abrir próximamente en León, idealmente dentro de una plazas comerciales.
“Renovar o morir”, es como lo resumió Paola Flores. Y en ese camino, Black Ice demuestra que la magia también puede servirse en un vaso, hecha en Guanajuato y pensada para todos.