León reduce 72% la accidentalidad en el transporte público

 

León suma 45 nuevos autobuses más pequeños para rutas complicadas y de baja demanda, con el objetivo de reducir aún más los percances
Foto: Cortesía

En los últimos 25 años, los accidentes relacionados con el transporte público en León han disminuido un 72 por ciento, de acuerdo con datos de Transportistas Coordinados de León (TCL).

Esta reducción podría incrementarse con la incorporación de 45 nuevos autobuses de menor tamaño, diseñados específicamente para operar en rutas de baja demanda y alta complejidad vial.

Así lo afirmó Daniel Villaseñor, presidente de Transportistas Coordinados de León, quien explicó que mientras las unidades tipo BEN pueden transportar hasta 65 pasajeros, los autobuses convencionales alcanzan 95, y las Orugas hasta 140 usuarios; las nuevas unidades operarán con una carga promedio de 40 a 45 pasajeros, lo que representa una reducción significativa en la ocupación.

“Hoy tenemos un 72 por ciento menos accidentes que hace 25 años, pero con estos autobuses vamos a disminuir todavía más la accidentalidad, sobre todo en rutas específicas donde existen focos rojos”, señaló Villaseñor.

Las nuevas unidades no se asignaron al azar. El líder transportista, indicó que fueron seleccionadas bajo criterios técnicos, priorizando rutas que cumplan dos condiciones: alta sinuosidad, es decir, trayectos con múltiples curvas, vueltas cerradas y calles estrechas, especialmente en zonas céntricas.

“En el centro de la ciudad, donde hay autos mal estacionados, el autobús debe abrirse e incluso invadir carriles para poder dar vuelta. Esto genera conflictos con automovilistas y motociclistas que intentan rebasar por la derecha, algo que está prohibido”, explicó.

Actualmente, León cuenta con 1,550 autobuses circulando en toda la ciudad. A esta flota se suman 30 unidades de 10.5 metros y 15 unidades más pequeñas, de entre 9.3 y 9.5 metros, sin que ello implique el retiro de camiones existentes.

Villaseñor subrayó que la apuesta no es aumentar la cantidad de pasajeros por unidad, sino reducir riesgos en trayectos donde la geometría urbana complica la operación.

Aunque la accidentalidad ha disminuido porcentualmente, el principal problema del transporte público sigue siendo el tiempo de traslado, estrechamente ligado al crecimiento del parque vehicular.

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“Hace 25 años León tenía 221 mil vehículos, hoy son más de 770 mil, pero la ciudad no tiene más carriles. Eso impacta directamente en los tiempos”, explicó.

Como ejemplo, mencionó que un autobús puede tardar 25 minutos en un tramo que, en condiciones normales, se recorre en tres minutos, reduciendo la velocidad promedio hasta 3 kilómetros por hora, incluso más lento que un peatón.

Finalmente, destacó que el proceso de modernización del transporte avanza por encima de lo pactado, pues de las 204 unidades nuevas comprometidas en tres años, ya se han incorporado 120, es decir, más del 50 por ciento, cuando apenas se ha cumplido un año del acuerdo tarifario.

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