Entre fe y agradecimiento León honra a su patrona la Virgen de la Luz a 294 años de su llegada
Antes de salir el sol: oraciones, alabanzas y agradecimientos se murmuraban entre los miles de creyentes que esperaban a las afueras de la Catedral Metropolitana esperando que las puertas se abrieran para agradecer a la Santísima Virgen de la Luz.
El aroma a flores frescas, acompañado de un aura llena de paz y devoción, saturó el santuario de la patrona, que iluminada por veladoras se trasformó en un refugio, donde cada llama encendida contaba una plegaria en silencio.
“En la salud de mi hijo, que le amputaron su pie y gracias a Dios está aquí conmigo. Eso le pasó por que le cayó una trombosis. Hace tres años que se lo encomendé a la Virgen y hoy estoy aquí a darle gracias porque mi hijo esta bien, y que ya es papá de tres niños y dos cuates”, compartió Victoria Ramírez, Rancho Nuevo La Venta.

Con el paso de las horas, niños y adultos se congregaron para escuchar la palabra del señor a cargo del Arzobispo, Jaime Calderón Calderón, otros más como la señora Margarita Martínez del Barrio de San Miguel, aprovechó para agradecer a la virgen por la salud de su esposo de 92 años de edad.
“Una dicha señorita, porque primeramente Dios la Santísima Virgen que boga mucho por nosotros los creyentes y que ella nos ayude en tener más fe porque nos alegramos mucho de ver tanta gente”, compartió.

Así mismo la alcaldesa de León, Alejandra Gutiérrez Campos, quien como buena ciudadana, llegó a pedir a la Virgen por su pueblo, para que siempre estén guiados por el camino de la luz de la santa patrona.
“Vine a pedirle por todos los leoneses y leonesas para que nos siga iluminando porque también creo que justamente es la virgen de la Luz y eso implica. Hoy me dio mucho gusto ver a la gente que vino a pedir por todos y que hacemos comunidad que es lo más importante”.

Han pasado ya 294 años desde que la Madre Santísima de la Luz hizo de León su hogar, y desde entonces, su mirada sigue siendo el faro que guía a su gente.
Aferrados a su manto de protección, generaciones enteras caminan la vida con la certeza de que ella transforma cada lágrima en esperanza y cada dificultad.