¡Cuidado con el ruido en León! Multas de hasta 500 mil pesos por bocinas, fiestas y bares: así puedes denunciar
En León, el ruido dejó de ser solo una molestia cotidiana para convertirse en un tema ambiental con consecuencias legales que pueden alcanzar hasta los 500 mil pesos en multas.
El director general de Medio Ambiente del municipio, Pablo Michelle García, advirtió que la contaminación acústica comúnmente conocida como “exceso de ruido” está siendo regulada con mayor rigor.
“La contaminación acústica o por ruido nos toca regularla a nivel municipal en comercios y servicios. Los principales establecimientos donde tenemos incidencia son antros, bares, salones de fiestas, pero también puede ser una zapatería que saca su bocina para perifoneo”.

Pablo Michelle García, Director de Medio Ambiente de León
Límites y medición del ruido
De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana 081 de Semarnat, los niveles de ruido permitidos van de los 55 a los 68 decibeles, dependiendo del tipo de zona y el horario, aunque en eventos masivos puede llegar hasta los 100 decibeles.
Para verificarlo, las autoridades utilizan sonómetros calibrados, certificados que permiten medir con precisión si un establecimiento rebasa los límites.
“Nosotros le vamos a hacer caso al sonómetro oficial. No a aplicaciones de celular, porque no cumplen con la normativa”, puntualizó.
Denuncias anónimas y operativos
La ciudadanía puede reportar casos de ruido excesivo de manera anónima a través de la llamada “línea verde” 477-793-65-98
A partir de ahí, el municipio inicia un procedimiento administrativo que incluye inspecciones, mediciones y la posibilidad de imponer medidas correctivas.
“Si detectamos que incumple, se le dan 15 días para hacer adecuaciones. Pero si no hacen caso, podemos llegar incluso a la clausura”.
¿Cuánto cuesta la multa por exceso de ruido en León?
Las sanciones económicas van desde las 30 hasta las 5 mil Unidades de Medida y Actualización (UMA), es decir, desde poco más de 3 mil hasta cerca de 500 mil pesos.
Los negocios más sancionados suelen ser los salones de fiestas, donde el volumen de la música suele rebasar los límites permitidos.
“Cuando no nos hacen caso, sí tenemos que llegar a la clausura. Pero generalmente, cuando se instaura el procedimiento, la mayoría cumple”.
Más allá del ruido
Además de la contaminación acústica, la Dirección de Medio Ambiente también atiende denuncias por olores, humo, partículas y afectaciones al arbolado urbano.
“Todo lo que implique una afectación ambiental en comercios y servicios puede ser denunciado, y en caso de no ser competencia municipal, se canaliza a la autoridad correspondiente”, concluyó.