El regreso del agua a la presa El Tigre: un milagro natural opacado por la basura

Tras cinco años, la presa El Tigre vuelve a liberar agua en León; vecinos celebran, pero alertan por la basura que amenaza el entorno
Foto: Antonio Partida.

POR: JORGE RODRÍGUEZ

Ubicada al norte de León, Guanajuato, donde el bulevar Hilario Medina se funde con los cerros, la presa El Tigre ha sido testigo de un acontecimiento que muchos esperaban: este año, por fin, su cortina vuelve a liberar agua hacia el canal de la Sardeneta. Aunque la presa nunca ha llegado a secarse, durante años su nivel de agua no había sido suficiente para alcanzar este punto.

Pero la naturaleza ha hablado. Con las torrenciales lluvias de mayo, la presa recuperó volumen, permitiendo que el agua volviera a correr y devolviendo la vida al paisaje. La emoción entre los vecinos de Laurel de la Selva es palpable: muchos salieron esta mañana a disfrutar del renacimiento del espejo de agua. Tortugas y aves acuáticas han regresado, convirtiendo la escena en un espectáculo digno de admiración.

Reynaldo Espitia, vecino de la zona, expresa la emoción que le genera este regreso: “Cinco años…” dice, enfatizando el tiempo que ha pasado sin que la cortina vertiera agua. Pero para él, hay algo más detrás de este fenómeno natural. “Primero que nada, es gracias a Dios, porque sin Él no habíamos tenido esto que está sucediendo ahorita.”

Para otros visitantes, la presa es más que un espectáculo visual; es un espacio de bienestar. Virginia López ha convertido sus alrededores en un sitio ideal para ejercitarse y conectar con la naturaleza.

“Vine a correr aquí; se dan unas cinco o siete vueltas corriendo, trotando, caminando,” comenta, destacando la atmósfera tranquila de la mañana.

Sin embargo, junto con el agua también apareció otro reflejo: el de la basura. Entre los patos y las tortugas, flotan restos de chanclas, bolsas de plástico, botes y residuos de los visitantes de fin de semana. Lo que debería ser un oasis, se convierte en una imagen de descuido e irresponsabilidad.

“La gente no tiene cultura de recoger su basura,” lamenta Virginia. “Cuando vienen a acampar o a tener un domingo de convivencia, no se llevan su basura, la dejan aquí toda regada. Esa es la falta de cultura que tenemos algunas personas.”

A pesar de esto, la solución está en manos de todos. Reynaldo propone una acción sencilla pero efectiva: “Que en lugar de echar basura, uno pudiera, cuando viene a correr, traer una bolsa y echar la poca basura en ella.”

El regreso del agua a la presa El Tigre es un recordatorio de la resiliencia de la naturaleza. Ahora, el desafío es que quienes visitan el sitio también demuestren respeto por su entorno.

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