Víctor Castillo, la voz que vende y no se cansa

Lleva 20 años yendo a la Feria de León.
Foto: 4 Noticias

Entre el ruido de la Feria de León, una voz destaca por encima de la música, los juegos mecánicos y el ir y venir de la gente.

Es la de Víctor Castillo, más conocido como: Quijano, uno de los gritones más experimentados del barateo, con más de 30 años dedicados a este oficio que se aprende en la práctica y se perfecciona con carisma.

Víctor comenzó desde los ocho años, aprendiendo de otros comerciantes y, principalmente, de su hermano Juan Carlos Castillo, quien fue clave para que se integrara de lleno al mundo de las ferias.

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“De chico vas viendo cómo trabajan los demás y tu cerebro va diciendo: yo lo voy a hacer mejor, voy a juntar más gente”, explicó.

Su primera feria fue en Papantla, Veracruz, y desde entonces ha recorrido buena parte del país: Nuevo Laredo, Ciudad Juárez, Chiapas, Campeche y, desde hace más de 20 años, la Feria de León, donde ya es un rostro y una voz conocida.

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“Aquí ya tengo más de 20 años viniendo. Todos me conocen como Quijano”. Contrario a lo que muchos creen, Quijano aseguró que no existe una escuela para gritones.

“Eso es mentira, son cosas que dicen en redes. Aquí uno aprende escuchando a los demás. Y si alguien quiere aprender, lo enseñamos sin problema”, afirmó.

El trabajo no es sencillo. Puede pasar hasta seis horas gritando, además de jornadas que inician desde las 6 de la mañana, entre carga, acomodo, limpieza y cierre del puesto. Aun así, explicó que la técnica evita el desgaste físico.

“Es como hablar normal, no te esfuerzas. El aparato que usamos funciona como un micrófono y no lastima la garganta”, detalló.

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El equilibrio, la rapidez y el manejo de artículos frágiles también forman parte del oficio. Los accidentes ocurren, pero son parte del trabajo. “A veces se rompe algo, pero es práctica. Todo es práctica”.

Para Quijano, lo que realmente lo distingue no es solo el grito, sino la actitud. “Es el verbo, la carisma, la amabilidad. Siempre estar contento, dar gracias a Dios y tratar bien a la gente para que se vaya feliz”, expresó.

Originario de Ocampo, Michoacán, en la región de la mariposa monarca, Quijano ha dedicado toda su vida a este oficio ambulante que lo lleva de feria en feria. “De esto hemos vivido siempre”.

Si todo sale bien, aseguró que el próximo año volverá al mismo lugar. “Primeramente Dios y si nos dan la licencia, aquí estaremos otra vez, con el mismo barateo”, concluyó.

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