A tan solo 30 minutos de la ciudad de Acámbaro se levanta una de las joyas más sorprendentes de Guanajuato: el Templo de las Cruces, conocido popularmente como el Taj Mahal Mexicano construido con las remesas de paisanos.
“A nosotros nos parece hermosísimo, y es un centro turístico porque viene muchísima gente a visitarnos y estamos muy contentos por eso”, expresó con alegría Altagracia Escobar, habitante de la comunidad Las Cruces.
El templo, dedicado a la veneración de la Virgen de Guadalupe, fue inaugurado el 28 de diciembre de 2014; su diseño estuvo a cargo del arquitecto José Ignacio Monroy y se inspira en el majestuoso Taj Mahal de la India.
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Sin embargo, su historia va mucho más allá de la arquitectura: fue financiado principalmente con remesas enviadas por migrantes guanajuatenses radicados en Estados Unidos.
“Los muchachos fueron los que hicieron el templo, porque se fueron para Estados Unidos y le echaron muchas ganas. Aquí eran casitas de adobe y con ellos las hicimos de tabique. Dicen que iban en un avión viendo una revista que tenía ese templo y que dijeron: ‘Vamos a hacer este’, rumbo a Chicago. Entonces lo hicieron todo, toda la gente ayudó y hasta de otros países”, relató la señora Escobar.

Foto: 4 Noticias
La edificación destaca por su ornamentación en cantera rosa traída desde Tlalpujahua, Michoacán, costeada con los ahorros y el esfuerzo colectivo de los habitantes del lugar.
“Ya luego señores anduvieron pidiendo dondequiera: hacían kermeses y nosotros dábamos un puerco, un caballo, un toro… muchas personas le echaron muchas ganas para hacer esta joya tan bonita”, comentó.
Desde la entrada, una imagen de la Virgen de Guadalupe tallada en piedra recibe a los visitantes sobre imponentes puertas; en el interior, vitrales con escenas de la Virgen y Juan Diego llenan de color el espacio al filtrarse la luz natural. Destacan además ocho cúpulas y un majestuoso altar dorado que roba la mirada.

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“Todavía le falta hacerle detalles, dijeron que este año van a hacerle más. Van a seguir donando todos los que tienen ganas de que sea grande aquí en Las Cruces”, agregó.
Llegar al templo es sencillo: se ubica a 12 kilómetros de Acámbaro, pasando por las comunidades de Chupícuaro y El Maguey. Desde la carretera, la silueta del templo sobresale entre los árboles y prácticamente marca el camino.
Más allá de su valor religioso, el Templo de las Cruces es un símbolo de fe, resiliencia y evolución para el poblado de Las Cruces, una muestra de lo que una comunidad unida puede construir con esfuerzo, identidad y esperanza.