El paro que detuvo al país
El paro campesino suma ya más de 30 horas, y los agricultores no son los únicos afectados: también las familias, los traileros, las empresas y los turistas han quedado atrapados entre las protestas y el asfalto.
“Salimos a las dos de la tarde, pero aquí nos paramos a las cinco y de ahí ya no nos movimos. Tuve que caminar dos kilómetros y dar toda la vuelta al caracol para poder llegar”, cuentó Rita Montoya, originaria de Guadalajara.
Rita debía llegar a la Ciudad de México para algo muy especial: comprar una nueva casa, un sueño que se vio frustrado por las manifestaciones de los productores guanajuatenses.
Aquí más información: ¡Atención conductores! Reabren completamente la carretera León–Silao tras cierres por manifestaciones
Como ella, miles de ciudadanos de distintas partes del país se han visto afectados desde las seis de la mañana del lunes, cuando caravanas de tractores y camiones salieron desde los ranchos para bloquear las principales carreteras.
“Muchos tenían que llegar a sus trabajos, a la Ciudad de México, y ya no pudieron. Yo tenía una cita para firmar papeles muy importantes, pero se me fue todo”, lamentó.

Foto: 4 Noticias
Lo peor llegó después de las cuatro de la tarde, cuando los cierres totales comenzaron a multiplicarse. Cientos de tractores, algunos ondeando banderas de México, otros lanzando cebollas como símbolo de protesta, colapsaron las vías en un mar de motores apagados y bocinas cansadas.
Al amanecer del martes, con el frío cortante de las seis de la mañana, los comités pro-agroalimentarios seguían firmes en su postura ante la falta de acuerdos con el Gobierno Federal.
Unos encendieron pequeñas fogatas para calentarse; otros compartían café caliente que personas solidarias les llevaban. Los más preparados se protegían con gruesas chamarras y la convicción de no moverse.
“Estamos aquí desde ayer. Salimos de Silao a las ocho de la mañana y llegamos aquí a las nueve. Desde esa hora no nos hemos ido”, contó Jaime López, dirigente campesino.

Foto: 4 Noticias
Mientras tanto, los camiones de carga sufren las mayores pérdidas: a nivel nacional, se estima que más de 100 mil unidades han sido afectadas por el paro.
Cada una pierde cerca de 15 mil pesos por hora detenida, pero el dinero no es lo único en riesgo.
“Aproximadamente hace media hora me bajé a mojar una franela. Llegan dos tipos en una moto y me preguntan qué pasaba. Mientras les explicaba que había un bloqueo, uno se baja, me apunta con una pistola y me dice que saque lo que traiga”, relató Ángel Ávalos, trailero que viajaba de Aguascalientes a San Juan del Río, Querétaro.
Así, entre bloqueos, pérdidas y miedo, México vive un paro histórico que ha dejado de ser solo del campo: ahora pertenece también a todos los que se quedaron varados en el camino.
