¡León se pinta de verde! Se desata fiesta tricolor por el triunfo de México

La lluvia no disipó los festejos en el Arco de la Calzada.
Foto: Jacqueline González

La pasión por la Selección Mexicana convirtió la Plaza Principal del Expiatorio en un auténtico estadio al aire libre.

Trompetas, maracas, banderas, espuma y miles de gargantas al unísono fueron el escenario de una noche en la que la afición leonesa vivió cada minuto del partido entre México y Ecuador con intensidad, sin que la lluvia lograra apagar la fiesta.

Desde antes del silbatazo inicial, la emoción ya se sentía en el Fan Fest. En cuanto los jugadores mexicanos aparecieron en la pantalla gigante, un estruendo recorrió toda la carpa.

El tradicional “Cielito Lindo” fue entonado por cientos de aficionados que, con el rostro pintado de verde, blanco y rojo, levantaban banderas y sombreros mientras hacían sonar trompetas y maracas.

Foto: Jacqueline González

Los cánticos no cesaron. Entre bailes, porras y gritos de “¡México, México!” y “¡Se gana porque se gana!”, la confianza de los seguidores era evidente. Familias completas, grupos de amigos y niños vestidos con la camiseta de la Selección compartían el mismo deseo: celebrar una victoria del Tricolor.

Cuando el árbitro marcó el inicio del encuentro, la algarabía dio paso a un silencio expectante. Todas las miradas se concentraron en la pantalla gigante. Cada avance de México provocaba aplausos y cada jugada de peligro arrancaba gestos de nerviosismo entre los asistentes.

La tensión terminó al minuto 22. Julián Quiñones abrió el marcador y, en cuestión de segundos, el Fan Fest explotó en un solo grito. Abrazos entre desconocidos, banderas ondeando, espuma volando por el aire y cánticos ensordecedores marcaron el primer gran momento de la noche.

Foto: Jacqueline González

La celebración apenas terminaba cuando, al minuto 31, Raúl Jiménez amplió la ventaja para la Selección Mexicana. La emoción volvió a desbordarse. Los aficionados brincaban, se abrazaban y celebraban convencidos de que el triunfo estaba cada vez más cerca.

En la segunda mitad, la lluvia hizo acto de presencia, pero nadie abandonó su lugar. Lejos de dispersar a los asistentes, el agua se convirtió en un ingrediente más de la celebración. Empapados, pero con la misma energía, los aficionados continuaron alentando sin descanso.

Durante todo el encuentro resonó un mismo mensaje: “¡No están solos, no están solos!”. El coro retumbó una y otra vez en la plaza, reflejando el respaldo incondicional de la afición leonesa hacia la Selección Mexicana.

Con el silbatazo final llegó el desahogo. La tensión se transformó en una explosión de felicidad. Cientos de personas comenzaron a saltar, cantar y ondear las banderas nacionales antes de dirigirse hacia el Arco de la Calzada, donde la celebración continuó entre porras, abrazos y un ambiente completamente tricolor.

Foto: Jacqueline González

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