‘La Eucaristía como antídoto contra el egoísmo social’: Jaime Calderón
En una plaza principal se llevó a cabo con fe, cantos y paraguas que desafiaban la llovizna, cientos de católicos se reunieron este jueves en León para celebrar Corpus Christi, una de las solemnidades más significativas del calendario litúrgico. Pero más allá del rito, la jornada fue una llamada directa a transformar la fe en misión.
El Arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón, encabezó la misa solemne e hizo un llamado claro “la Eucaristía es el fundamento y el alimento de la misión de la Iglesia”, expresó durante la misa al invitar a los fieles a no reducir su experiencia religiosa al templo, sino a convertirla en testimonio en casa, en el trabajo y en las calles.
Durante su mensaje destacó que sobre el “profundo egoísmo” que marca al mundo actual, donde se prioriza el bienestar individual por encima del bien común. Ante esta realidad, propuso a la Eucaristía como un camino de fraternidad y transformación: “No debemos comulgar para satisfacer un anhelo personal debemos decir: señor, dame la fuerza para dar testimonio donde yo estoy”.
Tras la misa, la imagen del Santísimo Sacramento recorrió las calles leonesas en una procesión que culminó en el Templo Expiatorio. Acompañada de música, tambores y una lluvia tenue, la caminata se convirtió en una expresión pública de fe.
La Arquidiócesis de León aprovechó la celebración para insistir en que la Eucaristía no debe quedarse en el altar: debe inspirar acciones concretas, gestos de fraternidad y compromiso social. En palabras del Arzobispo, se trata de construir un mundo “donde todos tengamos cabida, donde a nadie le haga falta, donde no haya violencias”.