La esperanza se mueve en ruedas
Hace tres años, una falla multiorgánica cambió por completo su vida y limitó su movilidad, pero lejos de quedarse en casa, buscó la manera de seguir adelante.
Óscar Maldonado, todos los días se levanta desde muy temprano y, cerca de las once de la mañana, sale de su casa en una silla de ruedas eléctrica para vender galletas y apoyar con los gastos del hogar, donde vive junto a su madre y su hermano.
Este negocio, inició con un amigo cercano, y hoy, es un trabajo que ambos comparten.
Gracias a las terapias de rehabilitación, Óscar ha logrado recuperar parte de su fuerza física, lo que lo motivó a adaptarse y encontrar una alternativa para trabajar.
Asegura que la constancia y el intento diario son parte fundamental de su proceso de recuperación.
“Me dijeron: tienes esta condición física, lo mejor que puedes hacer es seguirlo intentando, intentando e intentando, seguirte estimulando el músculo y esperar a que el cuerpo reaccione.
A mí sí me ha ayudado muchísimo el hecho de salir, a socializar esa parte de socializar y platicar con otras personas”, compartió el joven.
Con el paso del tiempo, se ha ganado el cariño de la gente. Quienes lo ven todos los días ya lo conocen, lo saludan y reconocen su esfuerzo, convirtiéndolo en un rostro familiar en las calles.
Hoy, Óscar pide comprensión para poder continuar trabajando en el centro de la ciudad, ya que esta actividad no solo representa su principal ingreso, sino también una forma de mantenerse activo y con esperanza.
El continúa recorriendo las calles con sus galletas, demostrando que, aun frente a la adversidad, la voluntad y el esfuerzo diario pueden abrir camino.
