Guanajuato está encantado. Estas son sus leyendas

Para estas fechas de Día de Muertos, el cronista municipal de Guanajuato Capital, Eduardo Vidaurri, nos contará las leyendas más paranormales que han sucedido en dicho municipio
Foto: TV4.

Las calles de Guanajuato Capital parecen estar hechizadas, de otra manera, es inexplicable tanto misticismo. Y quizá, esto tenga más de verdad de lo que creemos, pues de boca en boca se corren rumores y hay cuevanenses quienes aseguran haber sido testigos de sucesos paranormales entre los callejones de esta ciudad. El doctor Eduardo Vidaurri, cronista municipal nos cuenta cuatro leyendas que te erizarán la piel.

Guanajuato encantado. El Cerro de la Bufa

“Guanajuato tiene muchísimas cosas que han sido encantadas. La propia ciudad está encantada y hay un verdadero Guanajuato que está bajo el suelo del actual Guanajuato y para poderlo desencantar es necesario que un valiente logre desenvolver un misterio que envuelve a la ciudad desde hace siglos. Se trata de una princesa que va a solicitar que la lleven cargando hasta la Basílica de Guanajuato para poder resolver el hechizo”, narró.

Pero no sería una misión fácil, pues la condición es que escuche lo que escuche y vea lo que vea, el valeroso no debe voltear a ver a la princesa, de lo contrario, ésta se convertirá en una serpiente. Hasta la fecha, nadie ha logrado romper el embrujo y la bella mujer espera pacientemente cada 31 de julio en las inmediaciones de la cueva del Cerro de la Bufa. Esta leyenda tiene un fundamento que se puede constatar.

“En efecto hay un Guanajuato enterrado. Nosotros hemos podido encontrar una pequeña parte luego de un ejercicio arqueológico en la zona entre el Templo de San Diego y el Teatro Juárez una excavación que nos permitió descubrir parte de los restos del antiguo Convento Dideguino del siglo XVII y luego de la inundación de 1760 se toma la determinación de sepultar lo que existe debajo del nivel del río y construir un Guanajuato arriba”, dijo el cronista.

Los Carcamanes

Llegaron en la época colonial dos personajes, los hermanos Karkmann, comerciantes muy exitosos que logran amasar una fortuna muy interesante. En un momento, uno de estos hermanos se enamora de una mujer muy guapa y empieza a perder interés en todas las cosas para concentrarse sólo en ella y resulta que le cuenta a su hermano y él también está enamorado de la misma mujer; comparten el mismo amor, lo que los lleva a un enfrentamiento en que los dos pierden la vida”, relató el también catedrático.

La mañana del 2 de julio de 1803 un vecino vio sangre que salía de la casa de tres pisos ubicada en la Plazuela. Alertó a los habitantes quienes al entrar en la morada vieron a los hermanos, Don Arturo y Don Nicolás atrozmente apuñalados. Se dice que las almas errantes de los Carcamanes deambulan en las madrugadas por la plazuela que lleva su apodo.

La calle del Truco

Si por algo es conocida la ciudad es por sus característicos callejones y pintorescas calles. Una de ellas es la del Truco, llamada así después de lo que ahí sucedió.

Cuenta la leyenda que en una de aquellas casas muchos hombres se reunían a jugar naipes y a apostar en juegos de azar, en especial el que llaman El Truco. Fue en 1869 cuando la suerte le jugó una mala pasada a Martín Padilla quien perdió todo, hasta lo más querido, su esposa, contra el mismísimo Lucifer.

Por ello, el apostador se quitó la vida y se dice que se aparece en la Calle del Truco donde lamenta su error.

Reto en el Panteón

Los panteones son quizá los sitios más tétricos del mundo, pero los de Guanajuato Capital son aun más peculiares pues suelen devolver desde sus entrañas cuerpos momificados. Una de estas momias cuenta la leyenda de un estudiante que fue víctima de su valor y de su miedo.

“Uno de estos retos consistía en acudir al panteón y dejar una señal para que al día siguiente pudieran ir a constatar que efectivamente había ido. Entra al panteón vestido a la usanza de los antiguos estudiantes con su capa y sus sandalias y la señal era clavar una estaca en las tumbas centrales y así lo hizo; pero no se fijó que había una esquina de su capa que se había clavado y cuando él se da la vuelta siente que algo lo jala e intenta zafarse pero no lo pudo hacer. El personaje murió ahí y fue enterrado en el Panteón de Santa Paula y su cuerpo fue momificado ahora es parte del Museo de las Momias de Guanajuato”, dijo.

Los visitantes de este museo tendrán que identificar un cuerpo cuya expresión refleje el terror que el joven vivió en sus últimos instantes en el panteón.

Lo cierto es que cada rincón de la encantada ciudad esconde un secreto tal vez aterrador o asombroso que sólo es superado por las maravillas del mundo de los vivos.

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