De hospital para leprosos a refugio de Hidalgo: los secretos del templo del Hospital en Acámbaro
Justo en el corazón de Acámbaro, posa el templo más antiguo de todo Guanajuato… y que además, sirvió como refugio para los enfermos y para el mismísimo cura Hidalgo: El Templo del Hospital.
“Me han platicado del arco que está por fuera, dicen que es la entrada al cielo, por eso le pusieron el Templo del Hospital, porque antes era uno. Incluso aquí abajo está un panteón”, contó Daniel Barajas, quien cada día desde hace 20 años instala su puesto de semillas afuera del templo.
A un costado del Jardín Principal de Acámbaro se encuentra una larga edificación de color naranja con una fachada decorada con cantera, la cual destaca por sus detalles de San Pedro y San Pablo apoyándose sobre serpientes, simbolizando la muerte.

Foto: Rebeca Senties
Hecho con manos de artistas indígenas, a su interior sobresale un púlpito tallado totalmente en cantera, altos techos y al fondo, una imagen de Cristo crucificado bajo un arco de la piedra volcánica y cuidado en una vitrina.
“¡Ay sí, está precioso! Donde está el Cristo es una preciosidad”, exclamó Rosa Perea, quien seguido visita el lugar.
Construido en 1532, solo seis años después de la fundación del municipio, nació bajo las órdenes de Sebastián Ramírez de Fuenleal, presidente de la Segunda Audiencia, como el “Hospital Real de los Naturales de Acámbaro”.
Su finalidad era atender a los enfermos locales, o los “indios”, además para hospedar a los conquistadores enfermos o sanos durante sus campañas por la conquista de los pueblos del norte y occidente de México.

Foto: Rebeca Senties
“Incluso así estuvo Miguel Hidalgo, aquí adentro de este templo cuando llegó con su ejército, aquí se resguardó y también de aquel lado donde ahora está el banco”, explicó el señor Daniel mientras vendía 20 pesos de cacahuates.
La palabra que cruza de boca en boca entre los acambareses dice que en el patio del templo había hoyos en la tierra, los cuales eran confundidos por laberintos subterráneos, pero que en realidad, fueron creados por los franciscanos para curar a los indios enfermos de lepra.
De acuerdo con el Boletín del Archivo General del Gobierno del Estado de Guanajuato, los religiosos llegados de Italia aprendieron los idiomas de Acámbaro: otomí, náhuatl, matlacinca, purépecha y castellano para ayudar a sus discípulos indios.
“Le pusieron el Templo del Hospital y ahora ahí veneran a la Virgen del Perpetuo Socorro, el 27 de julio”, explicó el comerciante Daniel.
Al visitarlo, predominan sus grandes puertas de madera antigua talladas a mano y con golpes que las han marcado a lo largo de la historia, siendo una prueba viva que la tradición y la fe son más fuertes que el paso del tiempo.

Foto: Rebeca Senties