El legado de los abuelos que sigue endulzando a León después de 40 años
Hay recetas que pasan de generación en generación, pero también hay negocios que se convierten en una forma de mantener viva la memoria de quienes los comenzaron.
En León, una familia lleva 40 años preparando churros, una tradición que nació con los abuelos de Andrea Arellano y que hoy continúa en manos de la tercera generación.
Andrea lleva alrededor de 25 años dedicándose al negocio, aunque su historia entre los churros comenzó desde que era niña, acompañando a sus abuelos y ayudando posteriormente a sus padres.
“Nosotros somos la tercera generación, los nietos y ya actualmente ya hay bisnietos”, contó Andrea.
Una historia que comenzó en las ferias
El origen de esta familia dedicada a la venta de alimentos se remonta a los abuelos maternos de Andrea. Su abuelo comenzó trabajando con algodones de azúcar, mientras que su abuela preparaba comida mexicana como pozole y enchiladas.
Ambos recorrían distintas ferias de la República Mexicana y también participaban en celebraciones de León. Con el paso de los años, el oficio fue heredado a sus hijos y posteriormente llegó hasta sus nietos.
Andrea recuerda que desde pequeña veía a sus familiares trabajar y que incluso esperaba los momentos en que podía acompañarlos en eventos como el Festival Internacional Cervantino y el Festival Internacional del Globo.
Fue a los 14 años, mientras cursaba la preparatoria, cuando comenzó a hacerse cargo de manera más formal del negocio.
El sabor que conserva la tradición
Aunque con el paso de los años han incorporado nuevos sabores, la familia mantiene parte de la preparación tradicional con la que comenzaron sus abuelos.
Entre su variedad se encuentran los churros rellenos, banderillas caseras y una de sus preparaciones más llamativas: el plátano envuelto en churro.
“Es un plátano macho, se le pone un palito y va enroscado con el churro que es tradicional, con el de pura azúcar, se fríe y ya sale envueltito”.
También tienen churros con diferentes rellenos, entre ellos cajeta, fresa, chocolate, Nutella, guayaba, fresa con crema y zarzamora con Philadelphia, siendo este último uno de los sabores que más solicitan sus clientes.
Pero si hay una preparación que se ha convertido en una de sus novedades, es el churro con queso, al que pueden agregar sabores y toppings como mazapán, granola, nuez o crusta de cacahuate.
“Aquí es la novedad, aquí es junto con los churros, con queso, es por lo que viene y es lo que se acaba primero”.

Los churros forman parte de una tradición familiar que se mantiene viva en León con recetas, sabores y preparaciones que han pasado de generación en generación.
Foto: 4 Noticias.
Un negocio que también se trabaja en familia
Actualmente, Andrea comparte las actividades del negocio con su hermano, sus padres y otros integrantes de la familia. Cada uno se distribuye los días de trabajo y la preparación comienza desde la tarde.
Los fines de semana suelen ser los días de mayor actividad. Andrea cuenta que viernes, sábado y domingo pueden pasar prácticamente toda la tarde preparando y atendiendo a los clientes, hasta terminar alrededor de las 10:30 de la noche.
Además de la venta directa, también atienden eventos como bodas y XV años.
Más que churros, una manera de recordar a sus abuelos
Para Andrea, continuar con este negocio representa mucho más que mantener una fuente de trabajo. Sus abuelos ya fallecieron, pero la tradición que iniciaron permanece en manos de sus hijos, nietos y bisnietos.
“Para nosotros es un legado, o sea, ya que mis abuelitos no estén, para nosotros seguir es muy bonito y es una manera de recordarlos también. Ellos nos enseñaron a ser trabajadores”.
Hoy, cuatro décadas después de que sus abuelos comenzaron a recorrer ferias con sus productos, la familia continúa preparando churros de manera tradicional, conservando una historia que ha pasado de abuelos a padres, de padres a hijos y ahora también a los bisnietos.
Actualmente, Andrea y su hermano Bryan los pueden encontrar viernes, sábado y domingo en el Rincón del Bazar, sobre La Calzada, además de su punto ubicado en San Juan del Coecillo, a un costado de Buñuelos y Fruta Los Olmos.

Los churros de la familia pueden encontrarse viernes, sábado y domingo en el Rincón del Bazar, sobre La Calzada, y en San Juan del Coecillo, junto a Buñuelos y Fruta Los Olmos.
Foto: 4 Noticias.