El impuesto a los sueros es una medida sin fundamento: Alejandro Macías
Expertos como el Dr. Alejandro Macías alertan que productos como Electrolit cumplen funciones médicas, no recreativas, y no deben ser gravados como refrescos o bebidas azucaradas
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La reciente propuesta legislativa para aplicar impuestos a los sueros rehidratantes, como el Electrolit, ha desatado una fuerte polémica entre especialistas de la salud.
El doctor Alejandro Macías, reconocido infectólogo y excomisionado nacional contra la influenza en México, calificó la medida como “una incongruencia sanitaria”, al considerar que estos productos no deben ser equiparados con bebidas azucaradas o refrescos comerciales.
“Ponerle impuestos a un suero rehidratante es como gravar un jarabe para la tos. Son productos con fines médicos, no bebidas recreativas”, explicó Macías.
El especialista resaltó que las bebidas rehidratantes, a diferencia de los refrescos o las bebidas energéticas, están registradas ante la COFEPRIS como medicamentos, elaboradas bajo estándares de esterilización y con proporciones específicas de electrolitos y glucosa.
Su finalidad es tratar cuadros de deshidratación, golpes de calor o diarrea, y no sustituir el consumo de agua en la vida cotidiana.
Macías señaló que dentro del mercado existen varios tipos de bebidas con funciones distintas y composiciones que deben conocerse antes de tomar decisiones regulatorias o fiscales.
Entre ellas mencionó:
•Refrescos tradicionales, como la Coca-Cola, con alrededor de 11 gramos de azúcar por cada 100 mililitros.
•Refrescos de dieta, sin calorías pero con cafeína y endulzantes artificiales.
•Bebidas energéticas, que pueden contener hasta 33 mg de cafeína por cada 100 ml y otras sustancias como taurina o vitaminas, sin evidencia de que realmente “den energía”.
•Bebidas deportivas, como Gatorade, diseñadas para deportistas de alto rendimiento, que aportan electrolitos y glucosa para evitar la hiponatremia o pérdida de sales.
•Sueros rehidratantes, como Electrolit, que contienen 5 gramos de glucosa por 100 ml y cumplen una función médica específica.
“No debemos satanizar la glucosa, lo que importa es la cantidad y el propósito. En el caso de los sueros, la glucosa cumple un papel fisiológico: ayuda a que los electrolitos se absorban correctamente”, señaló el médico
Este debate debe centrarse en la congruencia de la política fiscal en materia de salud. Además resaltó que el impuesto a los refrescos introducido en 2014 tuvo un efecto positivo inicial al reducir el consumo de bebidas azucaradas, pero ahora se corre el riesgo de distorsionar su propósito original si se grava un producto que, en realidad, ayuda a la salud.
“Si el impuesto busca ser saludable, debe distinguir entre bebidas con y sin azúcar, y entre productos recreativos y medicamentos. De lo contrario, parece más una medida recaudatoria que sanitaria”, subrayó.
La controversia surgió tras una oleada de comentarios en redes sociales, donde usuarios cuestionaron el supuesto “uso recreativo” de los sueros, que se popularizaron entre jóvenes para rehidratarse después de fiestas o como alternativa a los refrescos.
Macías consideró que esta tendencia no justifica un impuesto, sino una mejor educación sobre el consumo responsable y las diferencias entre bebidas deportivas, energéticas y médicas.
El especialista concluyó que, si bien México necesita seguir combatiendo el consumo excesivo de azúcar, hacerlo mediante medidas sin sustento científico puede debilitar la credibilidad de las políticas de salud pública.