El día después del incendio en Gillio
Así amaneció la fábrica de calzado Gillio, un día después del incendio que lo consumió todo.
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Este miércoles, en la colonia Industrial Julián de Obregón, la vida parecía volver a la normalidad: desde las cinco de la mañana trabajadores entraban a sus centros laborales y comerciantes abrían sus puestos como cualquier otro día.
Pero en la calle Del Obrero el ambiente era distinto; el gran inmueble que antes lucía blanco hoy está completamente ennegrecido por el fuego que lo azotó.
Las ventanas están rotas, el techo colapsó por completo y las estructuras de hierro yacen retorcidas sobre el suelo.
En la banqueta se amontonan escombros, papeles y cuadernos de la fábrica, todos quemados y mojados por el agua con la que se combatieron las llamas.
Entre los restos, apenas destacan tres pares de calzado de mujer que, de manera casi simbólica, lograron sobrevivir al incendio.
Y en una esquina, una excavadora y una pila de escombros muestra el trabajo de los elementos de emergencia que atendieron el siniestro.

Así, en cuestión de horas, el trabajo de cientos de personas se esfumó en la mañana de un martes.
