El Año Nuevo en urgencias
No todos corren con la misma suerte de pasar Año Nuevo entre luces, mesas llenas y abrazos familiares, para decenas de familias de pacientes del Hospital General de León, las fiestas se viven de otra manera: a la intemperie, entre la incertidumbre, la esperanza y la resistencia.
Afuera del área de Urgencias, recargados en las paredes para protegerse del sol durante el día y del frío por las noches, con camas improvisadas de cartón, cobijas delgadas o pequeñas casas de campaña, madres, hermanas, esposas y abuelos pasan las horas, y los días, esperando noticias.
“Todavía en la mañana no nos dicen qué pasa ni los resultados, sí es triste estar aquí estos días”.
Juana Hernández es una de ellas. Lleva 16 días sentada en una silla de plástico a un costado de la puerta del hospital. Su hermano padece cáncer de hígado y ella, dejando de lado su trabajo y su rutina, permanece ahí para acompañar y apoyar a su cuñada.
Lee esto: UG invita a disfrutar galerías de arte universitarias
“Mi cuñada está ahorita con él, en ratos le llamo para que baje a comer porque cuando baja ya no alcanza nada, si ya estoy yo le aviso para que coma algo, por eso estamos aquí las dos”, comentó mientras se cubría del frío.
Juana llegó sin nada: sin cobijas para la noche, sin comida para aguantar los días y sin agua para mitigar el calor de la tarde. Ha sido la solidaridad de otros ciudadanos la que la ha mantenido en pie, incluso en Navidad y Año Nuevo.
“Dentro de lo que cabe nos la pasamos bien, porque hubo mucha gente que vino a arrullar a sus niños y nos ofrecieron tamales y atole”, dijo con una ligera sonrisa.
Como Juana, decenas de guanajuatenses provenientes de distintos municipios del estado pasan las fiestas lejos de casa, con el corazón apretado, pero también con algo que alivia el peso de la espera: la empatía, el compañerismo y la solidaridad de quienes, aun en medio de la adversidad, se acompañan unos a otros.