De la sequía al renacer, la presa El Palote vuelve a brillar
Manuel Ramírez quien es corredor de toda la vida, desde hace 28 años entrena en el Parque Metropolitano de León, y ha sido testigo de las peores y mejores etapas de la presa. La del año pasado, dice, fue la más dura.

“Recuerdo que para abril del año pasado estaba completamente todo sombrío y nada halagador, y ahora sentimentalmente vemos una cosa hermosa. El ver el sol salir haciendo deporte con esa gran vista de la presa es maravilloso”, contó agitado tras completar su recorrido matutino.
Él da una vuelta diaria a la presa, pero los miércoles son especiales. Junto a su grupo de amigos a quienes con humor llaman “los curtidos y acabados” realiza un convivio con refresco y papas.
La transformación del lugar también ha impactado a Daniela Garduño, asesora de ventas que visita el parque dos veces por semana para correr y pasear a sus dos perritas. El verde que cubre nuevamente el entorno ha mejorado incluso su salud emocional.

“La verdad que está hermosa, sí ha cambiado mucho porque estaba súper seco, y ahorita ver cada vez más verde y toda el agua sí motiva a venir y sobre todo a hacer deporte. También para mis perritas que vienen, las paseo y disfrutan”, compartió contenta.
Daniela reconoce que correr se ha vuelto su vía de escape del estrés laboral, una actividad que no solo la mantiene activa, sino también en equilibrio emocional.
Rubén González, ciclista desde hace una década, también celebra la recuperación del paisaje. Para él, la presa representa algo familiar.
“Ahorita que todo está verde hay que aprovechar para venir a hacer deporte. Y como se ve bonito me paro a tomar fotos para mostrárselas a mis hijos, porque a ellos también les gusta”, relató.

Dos de sus hijos aprendieron a andar en bicicleta justo en el Metropolitano. Hoy, ver la presa casi llena le permite compartir con ellos el orgullo de verla viva otra vez.
Así, lo que hace poco fue un espacio árido, seco y silencioso, ha vuelto a latir con pasos, ruedas, ladridos y carcajadas.
