De copiloto a conductora: la joven de Guanajuato que conquista las carreteras en un tráiler rosa
Lo que comenzó como una infancia entre carreteras y viajes junto a su padre, hoy se ha convertido en una historia que desafía estereotipos.
Mirna Rosas, originaria de Valle de Santiago, Guanajuato, está dando sus primeros pasos como conductora de tráiler, demostrando que el volante también es territorio de mujeres.
Hace apenas un año, Mirna aprendió a manejar estas unidades de carga pesada, guiada por su padre, Roberto Rosas, quien ha dedicado prácticamente toda su vida al oficio.
“Mi papá me enseñó hace aproximadamente como un año”. Desde pequeña, lo acompañaba en sus recorridos por distintos puntos del país, como Veracruz, Mazatlán, Tijuana y Acapulco, experiencias que sin saberlo sembraron en ella el gusto por la carretera.
Aunque nunca imaginó estar detrás del volante, la cercanía con este entorno terminó por despertar su interés. “Nunca lo imaginé, pero desde chiquita lo veía, lo acompañaba a los viajes”.
Rompiendo prejuicios
En un ámbito históricamente dominado por hombres, Mirna reconoció que el principal reto no es la dificultad técnica, sino los prejuicios.
“Muchos nos critican por el simple hecho de ser mujeres”. Sin embargo, aseguró que en su experiencia también ha encontrado admiración.
“Muchos se sorprenden mucho cuando me ven… se quedan de ‘ay, es mujer’ y luego quieren fotos”.
Lejos de intimidarse, esa reacción se ha convertido en motivación. Durante su participación en un desfile, donde manejó un tráiler color rosa elegido como símbolo de representación femenina, vivió de cerca ese reconocimiento del público.

Foto: Jacqueline González
Pasión por la carretera
Para Mirna, conducir no solo implica habilidad, sino también una conexión con el entorno. “Lo que más disfruto son los paisajes, la naturaleza, todo lo que vas viendo en la carretera, todo es bonito”, expresó.
Aunque reconoció que maniobrar un tráiler puede parecer complicado por su tamaño, insiste en que no es una barrera real. “Piensan que es difícil porque lo ven grande, pero no, no es difícil, es fácil”.
Un mensaje para otras mujeres
Con la mira puesta en dedicarse de lleno a esta actividad en el futuro y las manos sobre el volante, Mirna envía un mensaje claro a otras mujeres que dudan en incursionar en este ámbito. “Que se animen, no es difícil… todo lo podemos hacer igual que los hombres”.
Su historia no solo recorre kilómetros de asfalto, sino también abre camino para que más mujeres se vean reflejadas en un oficio donde, poco a poco, comienzan a tomar el volante.

Foto: Jacqueline González