Bomberos de León: guardianes de las fiestas

Bomberos de León sacrifican fiestas decembrinas, gracias a ellos la ciudad puede dormir un poco más tranquilas.
Foto: Cortesía

Mientras la ciudad se llena de luces, cenas familiares y brindis de medianoche, hay quienes viven la Navidad y el Año Nuevo entre sirenas, humo y llamadas de auxilio: son los bomberos, quienes cambian la mesa puesta por el equipo de protección, y los abrazos familiares por la guardia permanente.

“Nosotros trabajamos en diferentes turnos, tenemos un horario de 24 horas, hay días en los que ya sea Navidad o Año Nuevo nos toca trabajar y cubrir todo el día. A veces es muy pesado porque son los días en los que hay más trabajo”, expresó Mónica Martínez, bombero especializado de León.

En la Estación Central Apolo, Mónica y sus compañeros viven estas fechas entre reportes constantes, emergencias imprevistas y un compromiso que no entiende de calendarios. Con trajes y equipos que alcanzan hasta los 30 kilogramos, se mueven de un servicio a otro impulsados por algo más fuerte que el cansancio: el deseo de proteger vidas.

“Justamente el 24 de diciembre de este año se derivó un incidente en un comercio debido a la pirotecnia, yo creo que eso es para concientizar a la sociedad en evitar el uso de estos artefactos y trabajar en los niños el tema de la prevención”, comentó mientras sonaba la campana.

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Detrás de esa vocación existen sacrificios silenciosos. Desde hace seis años, Mónica ha pasado las Navidades y los Años Nuevos en la estación y no en casa. El más difícil de todos ha sido perderse el momento de abrir los regalos de Santa con su hija de apenas un año.

Y es justamente en esta temporada cuando la carga de trabajo se intensifica para los cuerpos de emergencia: incendios por pirotecnia, accidentes viales, fugas de gas y llamados de auxilio que no esperan a que terminen las fiestas. A veces, las jornadas se extienden más allá de lo programado, sin pausas y con poco descanso.

A pesar de ello, Mónica no duda. Cada guardia es una forma de dar ejemplo, no solo a su hija, sino a todas las niñas de Guanajuato que aún ven lejano el sueño de ser bomberas.

“Me gusta mucho mi trabajo, no es tan común ver mujeres de este lado, pero sí hay. Yo creo que eso es algo muy bonito, sobre todo cuando la gente te agradece cuando haces tu trabajo”, dijo con una sonrisa.

Porque mientras muchos celebran, otros cuidan. Y gracias a personas como Mónica, León puede dormir un poco más tranquilo, incluso en la noche más festiva del año

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