Amor propio: reconocerse a uno mismo
En el marco del Día del Amor y la Amistad, solemos pensar en los vínculos de pareja, en la amistad o en los gestos románticos. Sin embargo, también es un momento oportuno para reflexionar sobre el amor a uno mismo, base de toda relación auténtica. En entrevista con Minerva Salcedo, psicoterapeuta ericksoniana, exploramos cómo el amor propio se convierte en el inicio de todo amor verdadero.
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Heridas de infancia
Minerva recuerda que el origen del amor propio está marcado por nuestras primeras experiencias:
> “Todo comienza en la infancia.”
> “Nacemos como una hoja en blanco; cada vez que un adulto nos limita es como una mancha de tinta en esa hojita blanca, hasta que termina siendo una sombra.”
El rechazo y la falta de reconocimiento dejan huellas profundas:
> “Todos hemos sentido rechazo. La peor agresión que se le puede hacer a un ser humano es ignorarlo.”
Cuando un niño no es visto ni reconocido, la vergüenza y la culpa se convierten en habitantes de su territorio. De adultos, esas heridas se traducen en inseguridad y vínculos marcados por el desprecio o el maltrato.
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El camino hacia el amor propio
Para sanar esas huellas, Minerva propone un ejercicio fundamental:
> “Para llegar al amor propio lo primero que tenemos que hacer es entrar en autodiálogo.”
Ese diálogo interior implica preguntarse: ¿Qué siento? ¿Qué pasa conmigo? ¿Qué hice hoy de bueno? Son pequeños gestos que fortalecen la autoestima y nos preparan para reconocernos como valiosos.
> “Muchas veces el amor ha sido condicionado, entonces nos cuesta trabajo sentirnos valiosos frente a los demás.”
Cuando el amor se vive bajo condiciones, aparecen la inseguridad y la dependencia. Para romper ese ciclo, la psicoterapia se convierte en un acompañamiento esencial:
> “La psicoterapia nos ayuda, es como el hilo conductor para llegar a ese amor propio.”
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Reconocimiento y límites saludables
El amor propio no es un concepto abstracto: se traduce en acciones concretas de respeto y cuidado personal.
> “El amor propio se basa en el reconocimiento de mí, en el respeto a mí mismo y en marcar límites saludables.”
Reconocerse, respetarse y establecer límites son pilares que permiten construir vínculos más libres y conscientes. Amar comienza en nosotros mismos, y desde ahí se abre al encuentro con los demás.
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Conclusión
En el contexto del Día del Amor y la Amistad, recordar la importancia del amor propio es esencial. No se trata solo de celebrar a otros, sino de reconocernos con dignidad y de cultivar la relación más duradera: la que tenemos con nosotros mismos. Como señala Minerva Salcedo en entrevista, el amor propio es el inicio de todo amor verdadero, y desde ahí se proyecta hacia vínculos más libres y plenos.