Afecta Síndrome de Piernas Inquietas hasta al diez por ciento de la población adulta
Este 23 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Síndrome de las Piernas Inquietas, un trastorno neurológico que a simple vista puede parecer una simple necesidad de mover las piernas, pero que afecta la calidad de vida.
También conocido como enfermedad de Willis-Ekbom, el síndrome se caracteriza por una necesidad difícil de controlar de mover las extremidades inferiores, acompañada de sensaciones incómodas que pueden manifestarse como adormecimiento, dolor o incluso desesperación.
Mónica Sierra, neuróloga, explicó que las molestias suelen aparecer principalmente durante la tarde y la noche y disminuyen cuando la persona mueve las piernas.
Hasta 10 de cada 100 personas pueden presentarlo
Pese a ser poco conocido, este padecimiento es más común de lo que se cree. Tiende a confundirse con otros padecimientos,
De acuerdo con la especialista, entre el 5 y el 10% de la población puede presentar este trastorno, aunque solamente el 2% manifiesta una afectación significativa.
El padecimiento suele presentarse con mayor frecuencia en la edad adulta, principalmente después de los 45 o 50 años.
No se considera una enfermedad directamente hereditaria, aunque sí existe una predisposición genética cuando los síntomas aparecen a edades más tempranas. Aún así, no es una enfermedad mortal.
¿Cómo afecta el sueño?
Los síntomas tienen un comportamiento relacionado con el ciclo circadiano y suelen intensificarse durante la noche.
Ante la sensación urgente de mover las piernas, la persona puede levantarse repetidamente de la cama o querer caminar, provocando interrupciones constantes del descanso.
“El sueño se va a fragmentar, nunca va a llegar a un sueño reparador. Y al día siguiente tendrá fatiga, tendrá problemas de atención, problemas consecuentes de memoria, irritabilidad y claro que todo eso incide directamente en su calidad de vida”
¿Cuándo acudir con un especialista?
No existe una sola sensación que permita identificar el padecimiento. Algunas personas pueden experimentar ardor, adormecimiento, dolor, ansiedad en las piernas o sensaciones similares a pequeños toques eléctricos.
Sin embargo, hay características que pueden ser señales de alerta como la necesidad irresistible de mover las piernas, la aparición de sensaciones desagradables, el predominio de los síntomas durante la noche y el alivio que se produce al caminar o mover las extremidades.
“No se debe atribuir a otras causas, como ‘soy ansiosa, soy inquieta, tengo problemas de circulación’; que no se automediquen, que tengan esta conciencia de acudir al especialista para justamente ofrecerles las mejores alternativas de manejo y acompañamiento”
Identificar los síntomas y buscar atención especializada permite acceder a alternativas para controlar el padecimiento y disminuir su impacto en la calidad de vida.

Mónica Sierra, neuróloga