Flor convierte su último acto de amor en una nueva oportunidad de ver el mundo
Flor tenía 40 años y era originaria de una comunidad de San Miguel de Allende. Se caracterizaba por ser alegre, risueña, coqueta y amiguera. Disfrutaba convivir con sus familiares, amigos y vecinos, además de participar en las festividades de su comunidad.
Su generosidad trasciende su partida
A través de la donación de sus córneas, Flor permitirá que dos personas tengan una nueva oportunidad de recuperar la visión y contemplar el mundo.
Para su familia, esta decisión representa una manera de mantener vivo su espíritu solidario y hacer que su historia continúe en otras vidas.
Guanajuato promueve la donación
La Secretaría de Salud de Guanajuato reconoció la generosidad de la familia y destacó la importancia de fomentar la cultura de donación de órganos y tejidos, así como hablar de este tema en familia.
La historia de Flor deja un mensaje de esperanza: donar es un acto de amor que puede transformar la vida de otras personas.