Debilidad al subir escaleras y levantar los brazos podría ser el origen de una enfermedad neuromuscular
¿Dificultad para subir escaleras, levantar los brazos, cargar objetos, abrir una botella? o incluso arrastrar un pie al caminar pueden parecer problemas cotidianos, pero también pueden ser señales de una enfermedad neuromuscular que, en algunos casos, permanece sin diagnóstico durante años.
El doctor Daniel Arturo Martínez Piña, neurólogo y con subespecialidad en enfermedades neuromusculares, explicó que estos padecimientos pueden afectar principalmente al músculo o a los nervios y que existen señales que pueden ayudar a identificarlos.
“Podemos tener dos tipos: enfermedad del músculo como tal o enfermedad del nervio. Esas son las dos vertientes importantes de la parte neuromuscular”.
La dificultad para subir escaleras puede ser una señal
De acuerdo con el especialista, cuando existe una enfermedad que afecta directamente al músculo, la debilidad suele presentarse principalmente en las zonas más cercanas al cuerpo.
“La parte del músculo casi siempre la afectación es en la parte más cercana. Nosotros le llamamos próxima”.
Esto puede reflejarse en actividades tan comunes como levantar los brazos, levantar las piernas, cargar objetos o subir escaleras.
“La dificultad para que la persona pueda levantar los brazos, la dificultad para a lo mejor levantar la pierna”.
En cambio, cuando la afectación se encuentra en los nervios, las dificultades suelen aparecer en zonas más alejadas, como las manos o los pies.
“La forma más común de localizarles es que la parte de afectación está más lejana, que le llamamos distal, o sea la mano”.
También puede aparecer una señal particularmente visible en las piernas. “En la parte del pie, pues casi siempre es como un pie caído. Ellos entienden como caminar y dicen: es que el pie se me arrastra”.
Pueden comenzar desde niños hasta adultos
En el caso de algunas enfermedades musculares, explicó que “la mayoría son genéticas y casi siempre las vamos a andar encontrando en niños, adolescentes, algunos otros, sin duda también en adultos”.
Por otro lado, algunas enfermedades que afectan los nervios se observan con mayor frecuencia en adultos y adultos jóvenes, aunque también existen excepciones.
“Uno de los ejemplos que hubo muchísimo de las enfermedades fue un Guillain-Barré, por ejemplo. Y Guillain-Barré es una enfermedad donde afecta la parte de los nervios”, explicó.
Algunas personas pueden acostumbrarse a vivir con la enfermedad
Uno de los principales problemas para identificar estos padecimientos es que una persona puede aprender a vivir con sus limitaciones y no necesariamente acudir a una consulta.
Martínez Piña consideró que esto podría provocar que existan más casos de los que actualmente están identificados.
“Si tú empiezas con una debilidad que no es común, que no es como la de las demás personas, si dificulta ya tu día a día, entonces buscar una ayuda para investigar qué está pasando”.
Cuidado con el exceso de ejercicio
El especialista también llamó la atención sobre una situación que puede pasar inadvertida: realizar ejercicio intenso cuando existe una enfermedad muscular no diagnosticada.
“En estas personas que tienen esta enfermedad muscular no se puede para nada hacer un ejercicio extenuante.
Explicó que, en determinadas enfermedades, el sobreesfuerzo puede provocar destrucción muscular.
“Si tú haces ejercicio muy extenuante, el músculo se destruye y al estar enfermo no se recupera”.
Rehabilitación, alimentación y seguimiento
Cuando una persona es diagnosticada con una enfermedad neuromuscular, la atención puede incluir rehabilitación, alimentación adecuada y seguimiento médico.
“Rehabilitación fundamental. Una muy buena rehabilitación, pero también orientada”.
En algunos casos también es importante mantener una alimentación adecuada y suficiente aporte de proteínas para ayudar a conservar la masa muscular.
“Muy enfocado también a la situación de unas buenas proteínas, dar proteínas suficientes para que el músculo no se desgaste mucho”.
El especialista aclaró que la rehabilitación debe ser cuidadosamente indicada, porque someter al músculo a un esfuerzo excesivo puede resultar contraproducente.
“Si tú la identificas, a lo mejor buscamos la parte genética y la genética te dice: oye, cuidado, hay que revisar el ojo porque lo puedes perder. Hay que revisar el oído, porque lo puedes perder. Hay que revisar el equilibrio”, concluyó.

Doctor Daniel Arturo Martínez Piña, neurólogo y con subespecialidad en enfermedades neuromusculares