Miles de sinaloenses claman justicia y seguridad en Culiacán para exigir paz con marcha vestidos de blanco
Con información de Nadia Rosales, Agencia Reforma.
Vestidos de blanco y con el dolor a flor de piel tras más de 700 días de violencia, miles de habitantes abarrotaron las calles de Culiacán para exigir el cese definitivo de la narcoviolencia que paraliza a la entidad.
La movilización masiva, convocada por la Iglesia y el sector productivo, reunió a familias, víctimas, colectivos de madres buscadoras, activistas, empresarios, docentes y estudiantes en una ruta que inició en la emblemática capilla de La Lomita y culminó en la Catedral.
La crisis de seguridad, detonada por la fractura interna entre las facciones criminales de “La Mayiza” y “La Chapiza” del Cártel de Sinaloa, mantiene colapsadas las actividades cotidianas en la región centro del estado. Los manifestantes reprocharon la incapacidad institucional frente a una espiral delictiva que ha cobrado miles de vidas y fracturado el tejido social.
Antes de emprender la caminata, el obispo de Culiacán, Jesús Herrera, oficiaron una eucaristía donde imploró misericordia y justicia para los miles de afectados indirectos por la pugna armada.
La manifestación también congregó a figuras de la política opositora, entre ellos los legisladores priistas Mario Zamora, Paola Gárate y Paloma Sánchez, así como los representantes de Movimiento Ciudadano, Elizabeth Montoya y Sergio Esquer.
Por su parte, la iniciativa privada alzó la voz a través de liderazgos como Martha Elena Reyes Zazueta, presidenta de Coparmex, y el reconocido empresario restaurantero Miguel Taniyama, quien cuestionó duramente la estrategia de seguridad federal al término del mitin.
Testimonios de una sociedad fracturada
Detrás de las cifras alarmantes se encuentran rostros marcados por la tragedia irreparable. Marisela Pérez relató con profundo dolor la desaparición de su hijo Miguel, sustraído hace cuatro meses mientras se encontraba en un espacio deportivo: “Un hombre inocente, me lo arrebataron de esa manera. No se vale. No queremos más muertes así, asesinatos inocentes, más niños y todo se están llevando”, externó con indignación. A este reclamo se sumó el llanto de la madre de Juan Alejandro, un bebé que perdió la vida tras ser alcanzado por una bala perdida apenas diez días atrás.
La tensión acumulada y la frustración ante la falta de resultados gubernamentales desataron momentos de furia colectiva al concluir el evento. Los inconformes procedieron a la quema simbólica de piñatas con las efigies de la presidenta Claudia Sheinbaum, la gobernadora Graciela Domínguez, la subsecretaria de Derechos Humanos, Nora Figueroa, y la comisionada de Búsqueda, Karina Márquez, reflejando el hartazgo social ante la omisión oficial.
El saldo de la crisis en cifras
La violencia desatada en territorio sinaloense ha dejado secuelas económicas, humanitarias y sociales catastróficas para la población civil. De acuerdo con los registros de la región centro, el conflicto armado acumula estragos severos:
- 5,000 homicidios dolosos registrados desde el estallido de la pugna interna.
- 15,000 vehículos robados bajo amenazas y asaltos carreteros o urbanos.
- 120 menores de edad fallecidos trágicamente al quedar atrapados en el fuego cruzado.
- 20,000 empleos formales destruidos por la parálisis económica.
- 3,000 negocios cerrados de manera definitiva debido a la extorsión sistemática y el miedo.
- 5,000 personas desaparecidas cuyas familias continúan exigiendo su localización.
La sociedad sinaloense continúa firme en su exigencia de seguridad, reclamando el derecho elemental a transitar sin miedo por las calles y recuperar la paz arrebatada.
“Un hombre inocente, me lo arrebataron de esa manera. No se vale. No queremos más muertes así, asesinatos inocentes, más niños y todo se están llevando”, expresó Marisela Pérez, madre de un joven desaparecido.