Mucho más que una fiesta religiosa: la historia de fe y resiliencia detrás de la patrona de León

La celebración de la Madre Santísima de la Luz representa mucho más que una tradición religiosa para León.
Foto: Stefany Yedra

“Es una festividad que no habla ni de dolor, ni de resignación, ni de pedir perdón, ni de sufrimiento, mucho menos de esa sensación de que debemos algo; al contrario, lo que debemos es amor y por eso es que son festividades, por lo general siempre muy alegres, es una verdadera reunión, igual como si fuera un 10 de mayo, todos van a ver a su mamá, todos van a ver a la Santísima Madre de la Luz”, compartió Luis Alegre, cronista de la ciudad de León.

En León, las tradiciones se viven con fervor que trasciende. Una mezcla de esperanza y fe, en que su patrona, la Madre Santísima de la Luz, seguirá cuidando el bienestar, el trabajo y la salud de su gente que tanto los caracteriza.

“Nos define no únicamente en el marco en el del catolicismo, sino de cómo nos vemos y tiene que ver con que a la Madre Santísima de la Luz, no se le piden milagros, se le agradece el amor, como a una madre en nuestra vida común”, compartió.

En el corazón de la ciudad, la Catedral y sus alrededores se alistan para recibir a miles de peregrinaciones y creyentes, que por días se convierten en un crisol de culturas. Algunos llegan para conocerla por primera vez, otros más, para agradecerle con actos de solidaridad su infinito amor.

“Es el momento tradicional en que mucha gente entrega sus apoyos a quien quiere ayudar, es una manera como de decirle, mira, te gracias y yo apoyo a otros y eso siempre se hace en silencio, eso no se lo va a contar nadie, pero pasa eso, yo lo he visto como ciudadano, como católico, como cronista ahora”, señaló.

Su bondad ha destacado en momentos de dolor e incertidumbre. Inundaciones, pandemias y crisis donde la reflexión en los hogares se presenta y reconoce que el fruto del trabajo diario es una bendición.

“Es un sentimiento muy diferente a estar esperando que las cosas caigan del cielo, ese sentimiento de que hay que esperar que haya una intercesión divina para que las cosas pasen, no, estamos acostumbrados a trabajar. Esta es una ciudad, una población que está acostumbrada a que el esfuerzo propio, la fe en el trabajo propio, la fe en las capacidades es lo que nos saca adelante. Y agradecemos como pueblo católico, agradecemos el amor, el cuidado, la protección, el cariño que se manifiesta en que las cosas avancen y se lo agradecemos a la Madre Santísima de la Luz”, señaló.

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