Pasos pequeños, grandes historias
Por: Tania Barba
Ricardo tiene apenas 9 años y enfrenta cada día la distrofia muscular de Duchenne. Su mamá, Viviana, reconoce que no ha sido fácil aceptar el diagnóstico, pero asegura que lo más valioso ha sido dejar de compararlo y apoyarse en instituciones como ALDIM, donde encuentra acompañamiento y esperanza.
Mario, por su parte, vive con distrofia muscular de Becker. Aunque la enfermedad avanza con menor rapidez, relata lo complicado que resulta convivir con el desconocimiento social, al grado de que en su propio trabajo casi nadie sabe de su condición.
Ambas historias coinciden en un punto: la importancia de no rendirse. La fisioterapeuta Blanca Flores, coordinadora de ALDIM, afirma que ver a sus pacientes mejorar en las terapias es una de las mayores satisfacciones, pues muchos de ellos logran avances que parecían imposibles.
La distrofia muscular es una enfermedad genética que debilita los músculos de manera progresiva, pero los testimonios de Ricardo, Viviana y Mario muestran que, con apoyo y constancia, siempre hay motivos para mantener la esperanza y seguir adelante.