El futuro de los boleros de zapatos son las mujeres
“Hay diferentes compañeros que saben bolear, pero dicen mucho que ‘las mujeres somos más curiosas y sabemos hacer bien el trabajo’ por eso el cliente viene, nos recomienda y aquí estamos”, expresó Guadalupe Jiménez mientras pasaba la brocha sobre unos zapatos.
Guadalupe y María son las únicas hijas de los 4 varones que tuvo el ‘Querétaro’, un famoso boleador de zapatos irapuatense que dejó su negocio en manos de ellas, quienes aseguran que las mujeres son el futuro de este noble oficio.
“Yo salgo adelante con mis hijos aquí, con un oficio que me dejaron mis padres, empecé a trabajar desde los 8 años y aquí los clientes vienen a bolearse. Se les hace raro también a ellos que una mujer esté boleando”, señaló con las manos manchadas de pintura.
En el Centro Histórico de Irapuato abundan una gran cantidad de boleros, quienes muchos llevan décadas trabajando en la zona, pero solo dos mujeres lideran el mercado sobre la calle Santos Degollados.
“Yo antes me dedicaba a vender churritos, pero se me dio la oportunidad de venir acá; primero era la vergüenza hasta que dije ‘qué vergüenza, es un trabajo digno’. Mi sueño era meterme a trabajar a otro lado, pero no se pudo, mejor decidí venirme. Mi mamá se puso malita y no había nadie quien abriera el negocio, pues yo me vine a bolear y por eso tengo ya 4 años”, comentó Lupita.

A pesar de las miradas juzgonas, los prejuicios de género y algunos malos tratos, Lupita y María han logrado destacar sobre sus compañeros boleadores y ahora, son ellas quienes tienen largas filas de clientes.
Te podría interesar: ‘Ser bolero es mi vida’: Andrés Romero Reyes de 86 años
“Les gusta más que nada el trabajo que les hago, aquí han venido clientes de mis papás bolearon por mucho tiempo, no los boleo igual que él, pero les gusta mi trabajo”, agregó mientras anudaba las agujetas.
El oficio de regresarle la vida y elegancia a los zapatos de piel es complejo, tanto así que Guadalupe tiene un truco secreto para dejarlos relucientes, pero es el carisma y la compañía que ella brinda por la que todos regresan.
“Aquí nos agarran como si fuéramos sacerdotes, ya los escuchamos y aquí se desahogan solitos o ya nos van preguntando ‘¿cómo sientes el trabajo, no llegas cansada?’ y yo digo que sí”, dijo mientras reía.
Checa esto: El bolero, un oficio de tradición que perdura en León
A pesar de ser pocas, Lupita aseguró que hay más mujeres dedicadas a este gran trabajo, y que, con el paso de los años, se sumarán otras y serán el futuro de la boleada de zapatos.