Silao: El origen discreto de una dinastía económica

La calle 5 de Mayo en Silao guarda la historia del legado Baillères; la casa original ya no existe, pero su memoria perdura
Foto: Especial.

POR: JORGE RODRÍGUEZ.

En Silao, Guanajuato, hay una calle que guarda una historia poco contada.

La 5 de Mayo, número 18.

Muchos creen que ahí nació Raúl Baillères Chávez, fundador de Grupo BAL y uno de los grandes arquitectos del México moderno.
Pero hay un detalle que cambia la narrativa.

“Ese edificio es nuevo. Nada que ver con la casa de los Baillères.”
— Ricardo Azuela Espinoza, exalcalde de Silao en 1973

La finca original ya no existe.

El terreno sí es el mismo, pero el edificio actual —con departamentos y fachada reciente— no es el lugar donde nació Don Raúl.
Y esa precisión importa.

Porque en los detalles también se construye la memoria.

Raúl Baillères nació en Silao el 7 de diciembre de 1895.
Fue el tercer hijo de una familia de ocho hermanos.
Su padre, inmigrante francés, fundó el rancho Las Campiñas Baillères.
La infancia de Raúl transcurrió entre comercio local y trabajo en el campo.
A los 20 años, se mudó a la Ciudad de México.
Ahí comenzó a construir lo que décadas después sería un imperio.

Fundó Peñoles.
Fundó Grupo BAL.
Fundó el ITAM.
Y dejó una huella profunda en la economía mexicana.

Pero Silao no solo fue su punto de partida.
También fue el lugar donde su hijo, Alberto Baillères, dejó una marca tangible.

En 1973, el entonces joven alcalde Ricardo Azuela enfrentaba un problema serio:
Silao colapsaba por el tráfico pesado.
Las calles principales, como Obregón y 5 de Mayo, no daban abasto.
Se necesitaba un libramiento.
Y un bulevar.

Los recursos federales no alcanzaban.
Así que Azuela apostó por otra vía:
Una visita a Don Alberto Baillères en la Ciudad de México.

“¿Y por qué me pide usted un bulevar?”
— Porque le voy a poner el nombre de su papá.

La respuesta fue inmediata.
Don Alberto no solo aceptó.
Movilizó a la Cervecería Cuauhtémoc, que envió a 25 artistas de alto nivel para presentarse en la feria de Santiago Apóstol.
Entre ellos: Irma Dorantes, Julio Aldama y María de Lourdes, la embajadora de la canción ranchera.

Pero eso no fue todo.
Donó cinco toros de lidia de su ganadería para una corrida especial.
Y acordó que por cada cerveza vendida en la feria, se destinaría un peso al proyecto.

“De manera que el recurso salió de inmediato para hacer el bulevar. Y ahí está el bulevar. El primero en Silao. Con el nombre de Don Raúl.”
— Ricardo Azuela Espinoza

Ese mismo año comenzó también la construcción del libramiento carretero.
Obras que hoy siguen conectando a Silao con su historia.

Porque más allá de los millones, las empresas y los rankings de Forbes,
la familia Baillères dejó algo más:
Una avenida.
Un gesto.
Una raíz.

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