El drama silencioso de salud mental en redadas de EU: migrantes caen en depresión y suicidio
Líderes migrantes y especialistas alertan por la salud mental de connacionales ante las redadas en Estados Unidos, un problema poco visto y sin apoyo.
En las últimas semanas, las noticias de paisanos mexicanos que han muerto bajo la custodia de ICE ha generado gran indignación entre la comunidad migrante, pero también levantó una gran preocupación.
“¿Qué va a pasar con esos niños que están quedando desamparados por padres, madres o ambos, que por estas políticas migratorias están siendo regresados a sus países? ¿Qué está pasado con esos jóvenes desamparados en los Estados Unidos bajo el resguardo de un familiar o un amigo y qué se tiene que hacer?”, indicó Juan Antonio Maciel, líder migrante de Silao.

Juan Antonio Maciel, líder migrante de Silao que atiende a migrantes por temas de salud mental.
Desde los recién llegados al país norteamericano, hasta los que cuentan con años de vida en “el otro lado” con una vida ya hecha, y los niños de los migrantes, son víctimas de una salud emocional y psicológica dañada con los estigmas y xenofobia a la que se enfrentan.
“Esa inhibición que están teniendo en Estados Unidos está repercutiendo en un tema de salud mental, y según psicólogos expertos, cuando hay un tema de salud mental muy severa termina en suicidio”, dijo.
De acuerdo con la psicóloga Minerva Saucedo, se vive una contaminación de la identidad con el discurso del presidente Trump de que los mexicanos son delincuentes por haber cruzado ilegalmente, lo que la activa la ansiedad y la depresión en las personas.
“De repente llegan con este discurso político, xenofóbico y cultural de que “con ilegales” y se activa nuevamente la herida emocional de no pertenecer, sentirse nadie y cuidarse la espalda porque nuevamente van a tener que salir del país”, explicó.

Minerva Saucedo, la psicoterapeuta señaló que los problemas emocionales inician desde abandonar su país.
El problema nace desde el cambio de país
El problema psicológico parte desde la misma migración, en donde la persona llega en estado total de indefensión y una carga emocional grande de abandono de sus raíces que permanece latente a pesar de lograr consolidar una vida en el otro lado.
“Desde el proceso de migrar a otro país, ya hay un problema emocional porque se tiene que desarraigar la persona, tiene que dejar familia, cultura, su tierra natal, su idioma”, comentó la especialista.
El llamado es claro: atender a las infancias, juventudes y migrantes adultos que enfrentan una situación compleja que va más allá del daño físico, sino de su identidad.