Jóvenes consumen más bebidas energizantes para mejorar su rendimiento deportivo
En cinco años incrementó un 8% el consumo de bebidas energéticas en adolescentes entre 12 a 20 años como una estrategia para mejorar su rendimiento deportivo.
“Por el sabor y porque en ese entonces como que me estaba metiendo al deporte y quería que me dieran más pila, pero no vale la pena”, expresó José Flores.
José es un joven de 21 años que desde los 12 comenzó a ingerir hasta 5 bebidas como Monster y Bolt a la semana para incrementar su resistencia en el deporte; sin embargo, desde hace dos años abandonó este vicio, como él lo llama, debido a los sustos que se llevó al sentir su corazón a punto de explotar.
“Me daba energía, pero de tanta energía sentía el corazón muy así: tan tan tan, muy acelerado. Mejor no, así estoy bien”, dijo mientras reía y se tocaba el pecho.
Estas bebidas producen un efecto estimulante debido a su alto contenido de azúcar, cafeína y sustancias como la taurina, guaraná y ginseng, los cuales inhiben las señales de cansancio del cuerpo, lo que estimula el sistema nervioso y reducen la sensación de fatiga, pero no suministran energía real, advirtió la doctora Silvia Delgado Sandoval, profesora de la Universidad de Guanajuato.
“Más que nada me gusta el sabor y siento que me da más energía”, señaló Jorge Azael de 16 años que una vez a la semana gasta 45 pesos en comprarse un Monster blanco, con el que en 30 minutos ya comienza a sentir su corazón más acelerado para hacer ejercicio.
Esta bebida bloquea la señal de cuerpo cuando necesita descanso, lo que altera el ritmo natural del organismo; además, su alto contenido de incrementa la incidencia de caries, desmineraliza los dientes y daña el esmalte dental.
“He leído que pueden provocar problemas en el corazón y también sus altos niveles de cafeína llegan a ser daño al sistema nervioso, entonces yo por eso no me he acercado, hasta mejor un refresquito que hace daño también, pero un poco menos”, explicó Anaís López de 18 años, quien nunca ha probado un energizante.
A causa del incremento de estas bebidas, la doctora Silvia señaló que cada vez es más común ver a adolescentes con hipertensión o resistencia a la insulina, los cuales en cinco años serán adultos jóvenes con enfermedades crónico-degenerativas, algo que solo se observaba en personas mayores de 40 años.