El éxito de las vecindades aumenta debido a sus rentas accesibles
Las vecindades más antiguas de León están más vivas que nunca, con habitantes de todas las edades y con más éxito que antes debido a sus bajas rentas.
Las vecindades de la ciudad están en su apogeo, pues la llegada de personas de otros estados y la alza de rentas en departamentos, se vuelven un atractivo para quienes buscan un hogar accesible.
Las vecindades son un conjunto habitacional que inició desde épocas de la Colonia en donde se daba la convivencia entre los vecinos, cómo olvidar la famosa vecindad del Chavo del Ocho, o tal vez en la película Nosotros los Pobres, o incluso, con Tin Tan y Cantinflas.
“El hecho de que vivas en una vecindad o que vivas en un cuartito, vas a vivir como quieras vivir, de ti va a depender. Si te gusta la limpieza, vas a vivir bien; si te gusta vivir sucio, vas a vivir como esté la casa”.
Moisés González se mudó hace cuatro años a la famosa Vecindad del Río Bravo junto a su esposa y su hijo, aquí ellos encontraron su segundo hogar, pues antes habitaban en Torres Doradas, lo que les quedaba muy lejos de su tienda de mascotas ‘El Hámster Feliz’; además, pagan al mes menos de 2 mil pesos: “El arriendo es accesible”.

Sin embargo, él y sus vecinos invierten más dinero para acondicionarla: “Yo les digo que a mí me gustaba mucho cómo se miraba la Vecindad del Chavo, era fanático de él, me gustaría pintar los tabiques uno por uno”, dijo mientras contemplaba la pared de ladrillo.
La Vecindad del Río Bravo ubicada en la colonia San Miguel se ve pequeña por fuera: como una pequeña finca con solo una puerta de metal y sin ventanas; pero una vez adentro, se aprecia un largo pasillo con cinco viviendas de lado derecho con cocina, baño, sala, cuarto de lavado y dos habitaciones.
“Nos ha comentado la propietaria que ha de tener más de 80 años, han vivido muchísimas personas y gente que yo he conocido”, comentó Moisés con asombro.
De igual manera, el Barrio del Coecillo está repleto de vecindades, las cuales muchos confunden con departamentos, justo en la calle Herrero se encuentra Clara Servín, quien hace 50 años construyó el inmueble junto a su esposo, Francisco Guerrero.
“A él lo motivó ganar un dinero extra, porque él era arquitecto y dijo que necesitamos juntar o ver de dónde sacar para los gastos que en ese entonces había”, comentó, pues tenía dos hijas que estaban concluyendo su licenciatura y necesitaban el dinero.

La vecindad es fácil de ubicar, pues tiene una reja color rojo que te permite asomarte al largo pasillo que conduce a una edificación de tres pisos, la cual cuenta con 8 cuartos en donde habitan personas desde hace más de 15 años, en donde la renta es de 1 mil 200 pesos mensuales.