El café de la esquina que conquista a Manuel Doblado: La historia de ‘Don Trino’
POR: JORGE RODRÍGUEZ.
Entre aromas de café recién hecho y una sonrisa sincera, Don José Trinidad Hurtado —mejor conocido como “Don Trino”— transforma las mañanas de Manuel Doblado desde la esquina de Vicente Guerrero e Ignacio Rayón. De lunes a viernes, entre las 6 y las 9 de la mañana, vecinos de todas las edades y clases sociales se acercan por una taza de su ya famoso café. Pero los más entusiastas son los niños de la primaria que se encuentra justo detrás de su puesto.

A sus 67 años y ya jubilado, Don Trino no vende café por necesidad, sino por amor al arte. Originario de Manuel Doblado, vivió una década en Tabasco, donde descubrió su pasión por las mezclas de café. Allí también improvisó por accidente lo que sería su sello personal: sustituir la leche por avena en el tradicional café lechero, una bebida emblemática del puerto de Veracruz.

Un día, mientras trabajaba en Tabasco, se le terminó la leche y, sin pensarlo mucho, preparó el pedido con avena en su lugar. “Le pongo avena. Entonces el cliente me paga, se va… da unos seis pasos y se regresa”, recuerda. En ese momento pensó: “¡En la torre! ¡Ya me cachó!”. Pero para su sorpresa, el cliente no reclamó; sonrió, le dio un sorbo más… y exclamó: “¡Está muy chingón su café! Me da tres para llevar”. Desde entonces, Don Trino no volvió a usar leche para el lechero, y perfeccionó su receta hasta aplicarla también en el chocolate y el capuchino. Su avena, presume con orgullo, “no está babosa”.
Don Trino comenzó su negocio hace cinco años, dos de ellos en Tabasco y los últimos tres ya de vuelta en su tierra natal. Desde su discreto rincón matutino, ofrece café de olla, lechero, capuchino, chocolate y avena. Y aunque su barra es modesta, sus recetas son únicas y su clientela, fiel.
“Es un producto sabroso y único en el mundo”, asegura. Y quienes lo han probado no lo desmienten.

