Mujeres guanajuatenses transforman desechos en fertilizante
Lo que inició como una capacitación hace seis años, se convirtió en un proyecto de vida para Coco Rivera y Hortensia Romero, dos mujeres originarias de Irapuato que hoy son ejemplo de innovación social y empoderamiento femenino.
A través de su emprendimiento “Bioferlom” fertilizantes orgánicos elaborados a partir de desechos naturales, y que han conquistado desde amas de casa hasta estudiantes de agronomía.
Impulsadas por el Instituto de Innovación y la Secretaría del Nuevo Comienzo, su proyecto forma parte del programa Nodos Productivos, una estrategia que surgió en plena pandemia con el objetivo de reactivar la economía local y fomentar el autoempleo.
”Para nosotras el estar aquí es un orgullo porque nosotras ya trabajamos también tanto en el campo como aquí y ya no nos sentimos directamente como una mujer de casa o de hogar porque ahora somos unas mujeres emprendedoras, luchonas y trabajadoras salga adelante” afirmó Hortensia.
Los productos estrella de estas mujeres son el Biodel fertilizante producido con biodigestores que procesan desechos orgánicos y el lixiviado, un líquido natural generado por lombrices rojas californianas, alimentadas con cáscaras de fruta dulce.
Además, aprovechan la tierra de las camas de lombrices, la amasan a mano y la envasan como abono para plantas, demostrando que cada parte del proceso es aprovechada de forma sustentable.
Coco y Hortensia recorren ferias agrícolas promoviendo su producto, sobre todo entre jóvenes estudiantes de agronomía. “Yo me siento más aquí que en mi casa, porque trabajamos mucho y esto nos apasiona”, afirmó Coco.
Ambas mujeres visualizan un futuro donde puedan capacitar a más amas de casa para que descubran, como ellas, una alternativa económica y personal a través del emprendimiento ecológico. “Estoy en este proyecto desde hace seis años, y para mí es un orgullo”, concluyó Hortensia.
