Mueve a cafetería amor por la inclusión
Un joven muy atento recibe a las personas con una sonrisa, “adelante, bienvenidos a Maxi Café, escojan una mesa para llevarles el menú”. Él es Sergio Pons Lozano, tiene 29 años, fue diagnosticado con Síndrome de Down y trabaja como mesero.
En México son pocos los espacios donde las personas con discapacidad pueden trabajar, de acuerdo con el INEGI, hay más de 6 millones de mexicanos con discapacidad, de los cuales sólo el 30% tiene acceso al campo laboral.
Hace tres años Ana Valeria Olascoaga Salinas fundó la escuela de educación especial Maximizé, como maestra y directora detectó la necesidad de que sus alumnos aprendan a trabajar y tengan su propio recurso para generar independencia y autonomía, por ello este año abrió la cafetería “Maxi Café”.

Foto: TV4. Ana Valeria Olascoaga Salinas.
En la cafetería hay mesas con pelotas de colores y plumones, los meseros entregan un menú y una carta de presentación con la descripción de las cualidades de la persona que atenderá a los clientes.
“Hola, soy Sergio Pons, mi diagnóstico es síndrome de Down, soy una persona muy atenta y amable con todos. Me gusta la música clásica y ser intelectual”.

Foto: TV4. Sergio Pons.
La experiencia al pedir una orden es didáctica, se utiliza un plumón de color para circular en el menú alguna de las bebidas calientes, frappés, tisanas, empanadas y postres que se ofrecen en la cafetería. Al terminar de seleccionar los alimentos y las bebidas se entrega el menú al mesero.
Esta es una actividad de reconocimiento de colores que se practica en la escuela y que trasladada a la cafetería ayuda a las personas con discapacidades a comunicarse, identificar las mesas y atender a los clientes, ya que muchas de ellas no saben leer ni escribir.
Actualmente laboran como meseros 15 personas con autismo, discapacidad intelectual y síndrome de Down, sus clases de oratoria, habilidades laborales y finanzas les ayuda a desenvolverse e interactuar con los clientes en la cafetería.
“Es importante generar este tipo de espacios porque ellos son personas útiles y tenemos que dejar de verlos como un grupo vulnerable porque pueden hacer mucho por la sociedad. Tenemos que darles la oportunidad de desenvolverse porque pueden y son capaces de hacerlo”, señaló Valeria Olascoaga, dueña de Maxi Café.
Valeria explicó que sus alumnos trabajan dos veces por semana en un horario de medio tiempo para que “no se saturen, no se cansen y puedan disfrutar de atender a las personas”.
Maxi Café es un lugar en donde se puede disfrutar de un frappé y una empanada con la familia y los amigos mientras se aprende de la discapacidad. Ser atendido por personas que ofrecen todo su amor, amabilidad y alegría es una experiencia única que nos invita como sociedad a ver más allá de la condición física o mental de las personas.

Foto: TV4.