Explora el mundo con nuevo idioma

Conoce las claves para adquirir una habilidad que te abrirá las puertas; te dejamos una guía con algunos de los más demandados
Foto: Agencia Reforma

Dominar una segunda lengua no sólo te permite entender mejor las canciones de Lana del Rey, leer un anime o pedir comida, Es la puerta a viajes únicos y grandes oportunidades profesionales.

 Maestros de inglés, francés y chino aseguran que este aprendizaje hace que desarrolles tu personalidad, pues tendrás más confianza en ti mismo. ¿Qué es lo que necesitas para lograrlo? Entusiasmo y disciplina para repasar cada lección.

 FRANCÉS EL MÁS SUTIL  Esta lengua romance de 16 vocales es uno de los seis idiomas principales de la Organización de las Naciones Unidas, la mayor instancia internacional que existe, indica la profesora María Ángela Silva. Seguramente te suena por producciones como “Miraculous World” o “Ratatoille”.

¿DÓNDE SE HABLA?  Un tercio de la población africana habla francés, así como en Quebec, Canadá; en Europa, en países como Suiza, Bélgica, Mónaco, Luxemburgo, Bulgaria, Moldavia y Rumania.

CHINO EL MÁS RETADOR  De origen sino-tibetano, se trata de una lengua tonal, así que cada sílaba tiene una entonación que define su significado. Por ejemplo, “ma” tiene cuatro formas y significados, en lo escrito tiene un sistema logográfico, es decir, que no se utilizan letras, sino caracteres que provienen de representaciones asociadas a ideas y no significados.

¿CÓMO SE APRENDE?  De acuerdo con la especialista Jenny Acosta, se inicia con la fonética (los sonidos). Una vez que se entiende, se puede asociar el sonido a los caracteres y su respectiva escritura.

 INGLÉS EL MÁS POPULAR  El idioma de raíz germánica es el más hablado en todo el mundo, con más de mil 400 millones de personas. Actualmente, lingüistas debaten cómo cantantes como Taylor Swift le dan un uso popular, casi literario, similar al de figuras como el dramaturgo más famoso, William Shakespeare.

¿DÓNDE SE HABLA?  Inició en lo que hoy es Inglaterra y el sur de Escocia. Más tarde con el colonialismo, llegó a Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia, Canadá e incluso a países de África, como Sudáfrica, Camerún y Ghana.

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