Infidelidad: ¿Perdonar o no? Esto dice una experta

Terminar un vínculo tóxico trae beneficios para todas las partes involucradas, incluyendo a los hijos
Foto: Cortesía

La infidelidad es una de las principales causas de que una relación se termine. Saber con precisión cuándo se comete una infidelidad, dependerá de los límites de cada persona y cada pareja. De la misma forma, perdonar o no es relativo, explicó Isis Almanza Briones, profesionista del área psicológica y de educación sexual del Instituto Municipal para las Mujeres de León (IMMUJERES).

“Aquí algo muy importante es bajo qué acuerdos estableciste esa relación, entonces la recomendación es que establezcan entre cada persona para sí misma qué sería una infidelidad y que se lo comuniquen a sus parejas porque no leemos mentes todavía y eso va a depender de cada persona, de cada vínculo, de cada relación”, ahondó.

Se pueden identificar tres tipos principales de infidelidad: emocional, que implica conductas afectivas; física, que conlleva contacto sexual; y, digital, que se da a través de medios electrónicos y que puede tener o no connotaciones sexuales.

Perdonar una infidelidad o no, es también una decisión personal, lo primordial es que sea derivado de un raciocinio y no de las emociones del momento.

“Dependerá de tus acuerdos, de tus límites, de cómo tú te sientas, pero no es un perdón cuando a lo largo de la relación, luego del perdón, se saque eso para echarte en cara tu error o esa falla”, advirtió la experta.

Uno de los primeros pasos luego de perdonar, es recuperar la confianza, restaurar la comunicación y construir bases sólidas nuevamente.

Nadie está obligado a perdonar, pero en ocasiones, hay creencias que impiden que una persona tome la decisión. Estas pueden ser, desde las creencias religiosas, los hijos o el miedo a ser juzgadas, sobre todo en el caso de las mujeres, aseguró Almanza Briones.

“La idea que tenemos de la religión es cómo voy a defraudar a ese ser supremo y cómo voy a tramitar un divorcio que es muy complicado; pero que sepan que legalmente, ya hay protocolos mucho más eficientes y rápidos y que el Dios en el que crees va a preferir verte feliz a verte en una relación que te está haciendo daño. Siempre las mujeres llevan un doble estigma. Los hijos o hijas van a preferir papás felices que papás infelices viviendo en la misma casa”, consideró.

En ese sentido, dijo que la disolución de un vínculo no sano trae múltiples beneficios para ambos miembros de la pareja y para su descendencia.

También identificó la codependencia y la costumbre como motivos para no terminar con la relación; cualquiera que sea la decisión que se tome, aconsejó buscar la ayuda de un profesional en la materia que oriente y ayude a transitar el proceso de una forma más sana.

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