¿Ya lloró la Virgen?”: la tradición que une barrios en León

En León, la familia Solano mantiene viva la tradición del Viernes de Dolores con un altar comunitario y el reparto de paletas a vecinos
Foto: Jorge Rodríguez.

Cada Viernes de Dolores, cientos de altares se levantan en colonias, casas y negocios de León, como parte de una tradición que se extiende por todo Guanajuato y el Bajío. Uno de ellos es el altar de la tienda de abarrotes Solano, en la calle San Román, justo en el límite entre la Colonia El Paisaje y Las Arboledas.

La tienda, con más de 50 años de servicio, se suma año con año a esta costumbre. En esta ocasión, José de Jesús Solano preparó el altar y regaló 300 paletas de hielo a los vecinos que acudieron a preguntar: “¿Ya lloró la Virgen?”.

Foto: Jorge Rodríguez.

> “Desde que era niño recuerdo esta tradición, que viene de los padres de mis padres… y de mis padres y mis tíos. Es algo que se ha hecho desde antaño”, compartió José de Jesús, mientras acomodaba flores y veladoras frente a la imagen.

La Virgen Dolorosa que preside el altar pertenece a su tía Doña Sanjuana, de 70 años, quien ha custodiado esta imagen antigua durante décadas. Aunque ella sigue siendo el corazón de la tradición, es José de Jesús quien ahora se encarga de arreglarla y mantener viva la costumbre.

La escena se llenó de color: globos morados, telas de encaje, velas encendidas y niños saboreando paletas de limón, tamarindo, guayaba, chicle, uva y frambuesa. Doña Sanjuana estrenó las lágrimas con una de frambuesa, acompañando a su Virgen Dolorosa.

Vecinos de Las Arboledas también se sumaron. Juan Carlos Alba cruzó la calle en cuanto se instaló el altar y explicó:
> “Para ser honesto, este es el primero… y después me voy a la parroquia donde están dando agua fresca.”

Su comentario no se refería a la tradición en general, sino a que ese día comenzaba su recorrido de altares. Como muchos vecinos, buscaba aprovechar la ocasión única del Viernes de Dolores, cuando la ciudad se llena de altares y la pregunta se repite con entusiasmo: “¿Ya lloró la Virgen?”. La oportunidad de disfrutar paletas, aguas y nieves en exceso solo se da una vez al año, y Juan Carlos estaba dispuesto a no dejar pasar ninguno.

Más allá del gesto de regalar paletas, la familia Solano busca que la tradición se mantenga:
> “Procuramos hacerlo cada año, para que las nuevas generaciones lo sigan y conozcan nuestras tradiciones tan bonitas”, afirmó José de Jesús.

Foto: Jorge Rodríguez.

El altar de la tienda Solano es solo uno de los muchos que se levantan en León, pero su historia refleja cómo la fe y la hospitalidad se entrelazan en la vida cotidiana. Cada paleta compartida es símbolo de las lágrimas de María y recordatorio de que la identidad comunitaria se construye en torno a las tradiciones que se viven juntos.

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