Vivero Municipal de León impulsa la reforestación y conciencia ambiental

Con la producción de especies nativas, el espacio fortalece la recuperación de áreas verdes como la Sierra de Lobos y promueve el cuidado responsable del entorno
Vivero Municipal de León. Fotos: Felipe Cansino

En medio del crecimiento urbano y los desafíos ambientales, el Vivero Municipal de León se ha consolidado como un eje estratégico para la producción de plantas y árboles que hoy sostienen los esfuerzos de reforestación en la ciudad y sus alrededores.

Este espacio, administrado por la Dirección General de Medio Ambiente, no solo se encarga de la reproducción de especies vegetales, sino que también promueve una cultura de corresponsabilidad ambiental. Desde aquí se generan miles de ejemplares —principalmente especies nativas como mezquite, palo blanco, palo verde y huizache — que posteriormente son donados a la ciudadanía con el compromiso de cuidarlos y garantizar su crecimiento.

La función del vivero va más allá de producir plantas: es un punto de educación ambiental donde se impulsa la correcta siembra, mantenimiento y aprovechamiento de la vegetación urbana. Además, forma parte de una estrategia integral que busca mitigar los efectos del cambio climático, mejorar la calidad del aire y recuperar espacios verdes en el municipio, así las palabras de Berenice Salcedo Villegas, supervisora de este espacio en León.

“El Vivero tiene 40 años, antes era un vivero estatal y se enfocaba en la producción de árboles pequeños y de ahí han evolucionado, metiendo plantas de ornato y otras especies”.

Uno de los destinos más relevantes de estos árboles es la Sierra de Lobos, considerada un pulmón natural de la región. En esta Área Natural Protegida, autoridades y ciudadanos han participado en diversas jornadas de reforestación que han permitido plantar miles de árboles cada año, fortaleciendo los ecosistemas locales y favoreciendo la captación de agua y la biodiversidad.

Las especies que se introducen en esta zona —como encino, huizache, palo verde y pino— son seleccionadas cuidadosamente para adaptarse a las condiciones del Bajío, lo que incrementa sus probabilidades de supervivencia y contribuye a la restauración del entorno natural, explicó Adolfo Calvillo Sánchez, quién se encarga de vigilar y proteger esta área natural, el lo que corresponde al municipio de León.

“Empezamos la reforestación cuando inicia temporada de lluvias para aprovechar el agua. La reforestación es importante porque se recuperan las áreas erosionadas, mejora el suelo, las condiciones de la fauna silvestre y la captación de agua”.

Sin embargo, advierte que la reforestación no es suficiente sin la participación responsable de la ciudadanía. La conservación de espacios como la Sierra de Lobos implica evitar prácticas que ponen en riesgo el equilibrio ecológico. Encender fogatas puede provocar incendios forestales de gran magnitud, mientras que tirar basura afecta la fauna, contamina el suelo y deteriora el paisaje natural.

Cuidar estos espacios es una tarea compartida. Cada árbol plantado desde el vivero representa una oportunidad para recuperar el entorno, pero su permanencia depende del compromiso social. En un contexto de cambio climático, la protección de áreas naturales y la correcta gestión de los recursos ambientales ya no es opcional, sino una responsabilidad colectiva.

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