Un reclinatorio de León para el Papa Benedicto XVI
Han pasado 14 años desde la visita del Papa Benedicto XVI a León, Guanajuato en marzo de 2012, la única ocasión en que un jerarca de la Iglesia católica estuvo en esta ciudad. La visita estuvo marcada por obsequios como sombreros de charro de San Francisco del Rincón y zapatos rojos de la marroquinería local. Pero también dejó la huella de un carpintero que convirtió su oficio en historia.
Mientras cortaba unas maderas en su taller de la colonia Nueva Amanecer, Alberto Ramos nos cuenta que tiene 75 años y que aprendió la carpintería desde los 15 en su natal Cherán, Michoacán. En León bautizó su carpintería como Pukuri, palabra purépecha que significa “pino”. “Tengo ya más de 40 y tantos años aquí”, dice con orgullo.

Su llegada a León fue casi fortuita. Recuerda que un día, al ir a reparar el motor de su torno en Nahuatzen, pidió un “ride” en el camino. “Pasó una camioneta y me subieron”, relata. Ese encuentro con un arquitecto leonés lo llevó a trabajar en proyectos y, poco después, a mudarse definitivamente con su familia.
León se convirtió en su hogar y también en el lugar donde transmitió el oficio a sus cuatro hijos. “Todos son carpinteros”, nos dice mientras muestra orgulloso algunas piezas. Fue precisamente en la Catedral de León, donde trabajaban sus hijos, que un sacerdote lo conoció y le dio la noticia que marcaría su vida: la elaboración del reclinatorio que usaría el Papa Benedicto XVI durante su visita. “Como soy católico dije: no pues vino de arriba y lo hacemos”, cuenta.
Viendo las fotografías del reclinatorio junto al Papa, Don Alberto recuerda cómo todo fue fruto de la colaboración: la madera de caoba aportada por madererías locales y la mano de obra puesta por su familia. “Dije: sí lo hacemos”, afirma. Aunque no conoció al Papa en persona, presume que una pieza salida de su taller hoy forma parte del patrimonio religioso. Su historia enlaza raíces purépechas con la tradición leonesa, y confirma que la visita de Benedicto XVI no solo dejó recuerdos multitudinarios, sino también artesanías que viajaron hasta el Vaticano.
