Trajes de Charro David Díaz: artesanos de Guanajuato y Jalisco confeccionan a mano desde León los atuendos más mexicanos
Artesanos han convertido un oficio familiar en una trinchera para mantener vigente la indumentaria más representativa de la cultura nacional mediante la confección especializada de trajes de charro.
David Díaz y Esmeralda de la Cruz, han convertido un oficio familiar en una forma de mantener vigente el traje de charro, una de las prendas más representativas de México.
Él es sastre y ella costurera, juntos hacen equipo para diseñar con precisión cada pieza. Todo inicia con las medidas del cliente, selección y color de la tela, posteriormente se corta, pasa al armado y luego al bordado.
El proceso artesanal detrás de cada prenda
Al interior del taller se escucha el sonido de las máquinas de coser, el sube y baja de las agujas, el lápiz que marca la tela, tijeras que la cortan, mientras la costurera con la cinta en el cuello supervisa cada detalle.
Se aprecian los hilos que forman los bordados y unen las piezas, después regresa al punto de venta para colocar la botonadura y entregar.
El vapor de la plancha despide un aroma a nuevo que impregna la tela y delata, de manera indiscreta, que un nuevo diseño hecho entre Guanajuato y Jalisco está a punto de estrenarse.
La dualidad territorial responde a la ubicación estratégica del negocio: la tienda principal opera en León, mientras que el taller de confección se localiza en la comunidad Las Rosas, situada justo en la zona limítrofe entre ambos estados, generando fuentes de empleo en ambas regiones.
Complejidad y dedicación en la alta costura charra
El sueño de ser sastre de David comenzó cuando era niño y veía a su hermano desempeñar este oficio, con el paso del tiempo lo aprendió y después se especializó en traje de charro.
Años más tarde conoció a Esmeralda de la Cruz con quien se casó y comenzaron a trabajar juntos. Ahora comparten el gusto y la pasión por la alta costura y los atuendos que se usan en el deporte mexicano por excelencia.
El proceso artesanal detrás de cada prenda
David Díaz señala que la confección de un conjunto como este, no es solo trabajo de sastrería, también representa compromiso. “Me siento orgulloso de ver que mis trajes los portan muchos charros”.
En promedio los artesanos invierten hasta tres semanas en un solo atuendo, depende si es para dama o caballero.
“Es como un rompecabezas. Se empieza a armar el cuerpo, las mangas, el cuello, se forra y ya cuando está colgado es la mayor satisfacción, verlo ya terminado”.
Un traje de charro se compone de muchas piezas, las más importantes son diez, la chamarra lleva siete, es la pieza donde se invierte más tiempo, explicó Esmeralda.

Esmeralda de la Cruz participa en la confección de trajes de charro, donde su habilidad como costurera es clave para dar forma a cada diseño artesanal.
Foto: Guadalupe Atilano.
Uno de los momentos que le produce más alegría es cuando ve sus creaciones en lienzos charros y escenarios musicales, donde el traje cobra vida. “Hacer un traje de charro es una obra de arte, todo lo crean las manos”.
Preservar un oficio centenario va más allá del sustento económico para esta familia de artesanos, cuyo propósito principal es heredar el conocimiento de la sastrería charra a las nuevas generaciones para evitar que la tradición desaparezca.
Trajes Charros David Díaz se encuentra en la colonia Moderna, frente a la Plaza del Mariachi en León Guanajuato. En este lugar también se pueden encontrar todos los accesorios que acompañan la indumentaria charra de pies a cabeza.
“Mi sueño no muy lejano”, expresó Esmeralda, ”es ver que nuestros diseños los porten artistas de la talla de Alejandro Fernández, Pedro Fernández y Leonardo Aguilar”.

Cada traje de charro requiere semanas de trabajo artesanal, desde el corte de la tela hasta los bordados y detalles que dan identidad a esta indumentaria mexicana.
Foto: Guadalupe Atilano.