Lidera feminista la Cancillería de Panamá
Emilia Xiomara Martínez Ruiz
En más de una ocasión, Erika Mouynes, la representante de Panamá ante el exterior, ha dejado claro que la inclusión de las mujeres y la lucha por la igualdad de género es una de sus prioridades.
Esta abogada formada en Estados Unidos destaca orgullosa cómo el Gabinete panameño se diferencia de otros en Centroamérica al tener a mujeres al frente de seis ministerios, de un total de 16.
“Históricamente, teníamos empresas familiares en las que no participaban mujeres, y lo mismo con el Gobierno”, dijo al explicar por qué también se estableció una cuota de 30 por ciento de participación femenina en las juntas directivas de compañías estatales.
“Así que tomamos un enfoque más holístico: no solo el Gobierno o no solo el sector privado, todos deben cumplir”.
Como la máxima representante de la diplomacia panameña, ella ha puesto la lupa sobre el problema también en el escenario internacional.
Mouynes aún se encuentra con cuartos llenos de hombres en las reuniones diplomáticas de Latinoamérica.
En una entrevista el año pasado con el Financial Times, destacó que de 35 solo había cuatro Ministras de Relaciones Exteriores en la región.
“Así que pueden ver que todavía es un gran desafío, particularmente en América Latina”, apuntó.
En septiembre pasado, hizo el cuestionamiento directamente en la Cumbre de Jefes de Gobierno y Estado de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) que se celebró en México.
“En esta mesa faltan más mujeres (…) Todos nuestros discursos apoyan el empoderamiento político de las mujeres. Muy bien. ¿Dónde están esas mujeres?. Excelencias, somos tan solo tres mujeres sentadas en esta mesa”, resaltó.
“Aquí faltan más mujeres. Y las hay. Y están preparadas. Asegurémonos juntos de crear espacios para que se den oportunidades reales y efectivas a las mujeres de nuestros pueblos”.
La Ministra de Relaciones Exteriores, de 44 años, ha destacado por su labor en pro de los derechos de las mujeres. Entre otras cosas, ha defendido su posición en puestos de poder y ha promovido su participación en todos los ámbitos que contribuyan a un país y un mundo “más justo y más equitativo”, bajo el hashtag “Más Mujeres Más País”.
Mouynes ha mantenido la participación del Ministerio en la Iniciativa Paridad de Género de Panamá, una alianza público privada que aboga por la integración igualitaria del sector femenino en el terreno laboral. Asimismo, ha aprovechado cada participación en foros internacionales para expresar su visión de las políticas públicas con enfoque de género.
“Si le fallamos a las mujeres, le fallamos a la democracia”, sostuvo el pasado noviembre, durante su participación en la conversación virtual “Camino a la Cumbre: Nuevas oportunidades para una América más inclusiva”.
Hoy, sin embargo, los reflectores se vuelcan hacia ella sobre cuál es su postura respecto al reciente nombramiento de Pedro Salmerón como Embajador de México en Panamá a pesar de su historial de acusaciones por acoso sexual.
En múltiples ocasiones, Salmerón ha sido señalado de acoso por ex alumnas del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), donde daba clases, y por integrantes del partido gobernante Morena.
El lunes, la Ministra dijo a la prensa panameña que ya manifestó su posición a la Cancillería mexicana, pero no entró en detalles sobre dicho posicionamiento.
Según un especialista en política exterior citado por La Estrella de Panamá, le correspondería a Mouynes dar respuesta a la solicitud de beneplácito, por lo que las activistas de su país le piden rechazar a Salmerón para el cargo.
“La Ministra ha tenido posiciones comprometidas con los derechos de las mujeres. Se sabe que ha hecho nota a la Secretaría de Relaciones Exteriores de México (sobre Salmerón), pero no se conoce su contenido. Lo cierto es que para la Ministra Mouynes, como para todas las mujeres en este país, es una afrenta la asignación de un ‘docente’ abusador sexual como Embajador”, señaló a REFORMA Juana Camargo, integrante de Espacio de Encuentro de Mujeres.
Por su parte, Gaby Gnazzo, actriz y activista panameña, tiene la esperanza de que si toca a Panamá decidir, la Canciller “tome la decisión correcta”.
“Que no se olvide que es su deber cuidar la seguridad física y mental de las mujeres de su país”, señaló.
“(Le pedimos) que no lo acrediten como Embajador. Que se escuche y respete la voz del movimiento de mujeres de Panamá”, agregó en el mismo sentido Samirah Armengol González, presidenta de la Coalición Internacional de Mujeres y Familias.