Silao honra el legado de Efraín Huerta con cocodrilos, poemínimos y versos rebeldes
POR: JORGE RODRÍGUEZ.
Con un cocodrilo gigante como estandarte simbólico, talleres para niñas y niños, lecturas de poemínimos, cafés literarios y tertulias poéticas, el municipio de Silao conmemoró el 111 aniversario del natalicio de Efraín Huerta Romo, uno de sus hijos más ilustres y figura esencial de la poesía mexicana del siglo XX.
El homenaje a “El Gran Cocodrilo” —como se le conocía al autor por su estilo mordaz y agudo— se extendió por dos días llenos de actividades que celebraron su herencia literaria y su carácter indomable. La agenda incluyó iniciativas impulsadas por el equipo de bibliotecas municipales, bajo la coordinación del maestro Ignacio García, que llevaron el ingenio de Huerta a escuelas y espacios públicos.
“Efraín Huerta es uno de los personajes más importantes, no solo de la literatura local o estatal, sino de la literatura nacional e internacional. Su nombre ha trascendido como uno de los grandes poetas de este siglo”, destacó Paola Trujillo, cronista del municipio.
Entre las actividades más entrañables, destaca la lectura e ilustración de poemínimos: pequeñas joyas poéticas que Efraín bautizó y que se distinguen por su brevedad, ironía y humor. Su voz sigue resonando entre los jóvenes, como lo expresó Fátima Ruiz Otelo, de 10 años: “Efraín Huerta es un gran poeta… y creo que él tiene una mano de escritor y poeta, que yo la lograré algún día”.
A través de este festejo, Silao no solo volvió a mirar hacia su historia, sino que también sembró nuevas inquietudes creativas entre su niñez y juventud, recordando que la poesía —en su forma más irreverente y luminosa— sigue viva.


