Ramadán en León: fe, disciplina y comunidad en el corazón de la ciudad

Durante el Ramadán, la comunidad musulmana en León vive el ayuno, la oración y la solidaridad como pilares de su fe, fortaleciendo la convivencia religiosa y la diversidad cultural
Foto: Cortesía

Se quita los zapatos antes de entrar a la mezquita. Procede a lavarse pies, manos, oídos y ojos, siguiendo el ritual de purificación. Es Sayed Abdelaal, Imam de la comunidad musulmana en León.

A las siete de la noche se prepara para consumir sus primeros alimentos junto a sus hermanos en la mezquita Al‑Qdar. Reunidos sobre un tapete extendido en la alfombra, comparten arroz, pollo, dátiles y un poco de agua de piña.

Están celebrando el Ramadán, el mes de ayuno y oración que constituye uno de los cinco pilares del Islam. “El ayuno no es solo dejar de comer o beber, es un ejercicio espiritual que nos acerca a Dios y nos recuerda la importancia de la disciplina y la solidaridad”, explica el Imam, mientras la comunidad rompe el ayuno (iftar) tras la puesta del sol.

El sentido del ayuno
Durante Ramadán, los musulmanes se abstienen de alimentos, agua y relaciones íntimas desde el amanecer hasta la puesta del sol. “El ayuno comienza con la primera oración de la mañana y termina cuando vemos la puesta del sol. Es un tiempo para purificar el cuerpo y el alma”, añade Sayed.

Para los nuevos creyentes, la experiencia es transformadora. “Sí fue como algo totalmente nuevo para mí… inicialmente me costó un poco, después fui adaptándome. Actualmente me siento muy bien cuando ayuno”, comparte Uriel, joven converso que participa activamente en las prácticas comunitarias.

El calendario lunar
“El calendario islámico es lunar, cada mes comienza cuando aparece la luna nueva y termina con la siguiente luna nueva. Por eso Ramadán se adelanta cada año en el calendario que ustedes conocen”, explica Sayed.

En promedio, el ayuno se extiende por 29 a 30 días, y cada jornada concluye con la ruptura del ayuno y la oración comunitaria.

Los cinco pilares del Islam
“El Islam se sostiene en cinco pilares: la profesión de fe, la oración, la ayuda solidaria, el ayuno y la peregrinación. Ramadán es uno de ellos, y nos recuerda que la fe también se vive con disciplina y con comunidad”, señala Sayed.

Más de 2 mil millones de musulmanes en el mundo practican estos pilares, lo que representa cerca del 25% de la población global.

La fiesta del Eid al‑Fitr
Al concluir el Ramadán, llega el Eid al‑Fitr, la “Fiesta de la Ruptura del Ayuno”. “Es un día de alegría, de agradecimiento a Dios por habernos dado la fuerza para cumplir el ayuno. Nos reunimos con nuestras familias, compartimos comida y celebramos juntos”, expresa Sayed.

La Zakat al‑Fitr
Después de la fiesta, los musulmanes cumplen con la Zakat al‑Fitr, una ayuda destinada a los pobres y personas con necesidad. “Con lo que ahorramos durante el Ramadán ofrecemos esta ayuda, que purifica espiritualmente el ayuno y nos recuerda que la fe también se vive en la solidaridad”, explica Sayed.

La celebración del Ramadán en León no solo refleja la disciplina y la fe de la comunidad musulmana, sino que también se suma al mosaico de tradiciones que conviven en Guanajuato. “Nuestra práctica es parte de la vida espiritual de la ciudad, y queremos compartirla con respeto y sencillez”, afirma el Imam.

Así, el Ramadán se convierte en un recordatorio de que Guanajuato es un estado donde distintas expresiones religiosas y culturales encuentran espacio, enriqueciendo su identidad colectiva y fortaleciendo la diversidad espiritual que lo caracteriza.

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