¿Por qué independizarse en México ya no es un paso a la adultez, sino un privilegio?

Los bajos salarios, las rentas altas y la precariedad laboral han provocado que independizarse en México deje de ser un paso natural hacia la adultez y se convierta en privilegio
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En México, dejar la casa de los padres dejó de ser un paso natural hacia la adultez y se convirtió en un privilegio cada vez más difícil de alcanzar.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) revelan que las nuevas generaciones se independizan mucho menos que sus padres y abuelos, principalmente por los bajos salarios, el alto costo de las rentas y la precariedad laboral.

Mientras más del 31% de las personas nacidas entre 1961 y 1967 lograron independizarse a temprana edad, en la generación nacida entre 1998 y 2007 la cifra cayó a menos del 17%, mostrando un cambio drástico en las condiciones económicas y sociales del país.

Crecer ya no significa salir de casa

Especialistas y análisis recientes señalan que, para millones de jóvenes mexicanos, crecer ya no implica abandonar el hogar familiar, sino aprender a sobrevivir dentro de él.

La combinación de salarios insuficientes, viviendas inaccesibles y un aumento constante en el costo de vida ha provocado que muchos jóvenes permanezcan más tiempo con sus padres, incluso después de concluir sus estudios o incorporarse al mercado laboral.

Actualmente, incluso contar con dos ingresos dentro de una familia ya no garantiza la posibilidad de pagar una renta, servicios básicos y alimentación sin comprometer la estabilidad económica.

Mujeres aún se independizan más

Aunque las mujeres continúan registrando mayores niveles de independencia respecto a los hombres, la tendencia general va a la baja para todos los sectores de la población.

El fenómeno refleja cómo las dificultades económicas han impactado de manera generalizada a las nuevas generaciones, sin importar género o contexto social.

Tener hijos también se retrasa

El impacto económico no sólo afecta la independencia habitacional. También ha modificado los proyectos de vida de los jóvenes mexicanos.

Actualmente, menos del 11% de las personas tiene hijos durante su juventud temprana, una cifra que especialistas relacionan directamente con la incertidumbre económica y la dificultad para alcanzar estabilidad financiera.

En las ciudades, quedarse en casa es la nueva normalidad

Paradójicamente, en las zonas rurales todavía existe una mayor tendencia a independizarse en comparación con las grandes ciudades, donde el costo de vida resulta mucho más elevado.

En centros urbanos, donde históricamente se concentraban las oportunidades laborales y educativas, permanecer en casa de los padres se ha convertido en una realidad cada vez más común.

La incertidumbre por la inteligencia artificial

A este panorama se suma la preocupación por los posibles impactos laborales de la inteligencia artificial y la automatización, ante pronósticos que advierten sobre pérdida de empleos y transformación del mercado laboral en los próximos años.

Para muchos jóvenes, el futuro económico luce más incierto que para generaciones anteriores, en un contexto donde trabajar ya no necesariamente garantiza independencia ni estabilidad.

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