Pan de muerto relleno: tradición viva desde la colonia Buenavista

En la colonia Bellavista, hay una tradición viva que transforma el tradicional pan de muerto como lo conocemos.
Foto: 4 Noticias.

Una tradición que evoluciona es una tradición viva. Que dialoga con el presente y se adapta a los nuevos gustos, contextos y generaciones… sin perder el sentido que la originó.

En la colonia Buenavista, al oriente de León, esa tradición se amasa desde las tres de la mañana. En la Panadería La Sagrada Familia, Manuel Ramírez prepara el pan de muerto como lo ha hecho por décadas: con harina desde cero —es decir, sin mezclas industriales ni masa prefabricada—, con huevo, mantequilla y el cariño que distingue a los negocios de barrio.

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Desde 2011, este espacio ha sido punto de encuentro para vecinos que buscan sabor, memoria y cercanía. Y Manuel no solo conserva la receta tradicional del pan de muerto: también la transforma. “Puedes contar con los huesitos, el cráneo, explicar por qué es el cráneo, por qué son los huesitos, la historia… Y pues para la chaviza, darle su azúcar que reclaman ellos. Simple y sencillamente sus rellenos, sus sabores”, comparte mientras revisa las charolas recién horneadas.

Los rellenos no son ocurrencia. Son respuesta. Zarzamora, queso crema, arroz con leche y este año, chocolate Abuelita. “Lo vi en redes, pero lo que yo podía elaborar fueron estos panes rellenos… y el de chocolate Abuelita es la novedad”, dice Manuel, con voz firme y manos curtidas.

Aunque las grandes cadenas comerciales lanzan el pan de muerto desde agosto, en Buenavista se respeta el calendario. “Después del 17 de septiembre arrancamos, porque la gente no lo pedía, lo aclamaba cada año… Cada año son los panes rellenos”, afirma.

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La diferencia no está solo en el sabor, sino en el proceso. “Ellos usan harinas preparadas o precocidas. Nosotros lo hacemos artesanal, del diario, con harina desde cero. Le metemos lo más natural: huevo, mantequilla… y allá es puro procesado”, explica.

En tiempos donde lo industrial compite con lo local, esta panadería defiende su espacio con identidad y oficio. El pan de muerto relleno no es solo una moda: es una tradición viva, que dialoga con el presente sin perder su raíz. Es producto del barrio, para el barrio.

Platíquenos: ¿y en su colonia cómo hacen el pan de muerto?

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