La tortilla ceremonial indígena como raíz viva que da identidad cultural a Guanajuato
Desde la comunidad indígena del Llanito, en el municipio de Dolores Hidalgo, la tortilla no es solo un alimento: es un símbolo de identidad, herencia y resistencia cultural que ha pasado de generación en generación.
“Desde que yo estaba pequeña miraba a mi abuelita que hacía tortillas con dibujitos. Yo pensaba que estaba jugando con la masa, pero no, eran sus deberes, una herencia de nuestros ancestros”, recordó Sofía Valderas cocinera tradicional.

Estas tortillas ceremoniales, elaboradas con masa de maíz nixtamalizado y decoradas con tintes naturales, forman parte esencial de celebraciones comunitarias como bodas. En esos eventos, se sirve el platillo tradicional compuesto por mole, vitualla, arroz, fideo de boda y las tortillas ceremoniales, que distinguen a la comunidad.
El proceso inicia desde la siembra del maíz. “Se siembra, se cosecha, se desgrana la mazorca, pasa por el nixtamal, se hace la masa y luego la tortilla”, detalló.
Lee más: Reconocen a cocineras tradicionales con documental
Para los dibujos que sellan cada pieza, las cocineras utilizan muicle, una planta natural que, además de aportar color, tiene propiedades medicinales.
“El color lo preparamos con una planta llamada muicle. Es natural y medicinal, sirve para la presión, los cólicos y para purificar la sangre, ya lo tenemos calado al 100 por ciento”, explicó.

A pesar de su apariencia, el sabor no cambia. “La gente nos pregunta si sabe diferente, pero no da otro sabor. Es el sabor natural del maíz”, afirmó.
Además de las tortillas ceremoniales, las cocineras elaboran gorditas de maíz quebrado, hechas con maíz negro, que requieren un manejo específico del nixtamal para lograr la textura adecuada.
Actualmente, el grupo está conformado por 15 cocineras tradicionales, que demuestran lo mejor de las tortillas ceremoniales en el Pabellón Guanajuato ¡Sí Sabe! en la Feria Estatal de León 2026.
Aunque en presentaciones o ventas solo acuden algunas de ellas de manera rotativa. La recomendación boca a boca ha sido clave para que su trabajo sea conocido y valorado.
Para Sofía Valderas, compartir esta tradición fuera de su comunidad representa un logro personal e identidad. “Para mí es un orgullo, porque yo desde chiquita viví esto y nunca pensé que iba a llegar hasta acá”, expresó contenta.
La tortilla ceremonial del Llanito no solo alimenta el cuerpo: preserva la memoria, honra a los ancestros y mantiene viva una identidad indígena que se sigue cocinando, día a día, sobre el comal.